“Yo soy gay, pero mi hermano gemelo no”

Manuel Ansede 03/12/2012 

El único registro español de gemelos, esencial para entender la verdadera influencia de los genes en la vida de las personas, lucha por sobrevivir ante los recortes presupuestarios

Hace un par de años, dos cincuentones idénticos, hermanos gemelos, acudieron a una cita con el psicólogo Juan Ramón Ordoñana en Murcia. Iban a incorporarse voluntariamente al Registro de Gemelos de la ciudad, el único de España y uno de los pocos del Mediterráneo. De inmediato, empezaron a rellenar un cuestionario con sus datos: edad, lugar de nacimiento, estado civil, estudios, ocupación, consumo de tabaco y alcohol, desórdenes de la alimentación, trastornos del sueño, estatura, peso, índice de masa corporal.

“¿Y la orientación sexual? ¿No preguntáis por la orientación sexual?”, inquirió uno de ellos. “No, de momento no estamos estudiando eso”, respondió Ordoñana. “Pues yo soy gay y mi hermano gemelo no”, remachó el hombre, muy interesado en que se analizara su caso. Él y su hermano compartían el 100% de sus genes, así que, quería dejar claro, la homosexualidad no está grabada a fuego en el ADN de un bebé. O, al menos, influyen también otros factores ambientales.

“No hay nada puramente heredado ni nada puramente aprendido. No somos nada sin genes y no somos nada sin el ambiente”, resume Ordoñana, un profesor del departamento de Psicobiología de la Universidad de Murcia que ahora lucha por rescatar a su criatura, el único registro de gemelos de España, de las fauces de los recortes presupuestarios.

Dispone de una valiosísima base de datos de 2.281 personas, todos gemelos o mellizos nacidos entre 1940 y 1966 en la región de Murcia. Su archivo es un recurso de investigación esencial para entender cómo influyen nuestros genes y los factores ambientales en nuestra vida. ¿Por qué un gemelo desarrolla un cáncer y otro no? ¿Por qué una gemela sufre una depresión y su clon no?

Todos los gemelos de Dinamarca

“Con la crisis nuestro trabajo se pone en peligro”, lamenta el psicólogo. El registro arrancó en 2007 con más de 800 mujeres adultas, de las que se dispone de muestras de sangre y saliva para estudiar su ADN. A partir de 2009 se abrió el archivo a los varones, pero la recogida de información se limitó a simples cuestionarios.

“Por culpa de los recortes hemos tenido que suspender la toma de muestras biológicas en hombres. No podremos llevarla a cabo hasta 2014, siendo muy optimistas”, adelanta Ordoñana. El parón es un varapalo. Sin esta información, el registro de Murcia no puede colaborar en consorcios internacionales, que exigen datos compatibles a todos los socios.

“Casi todos los países avanzados disponen de un registro de gemelos”, explica Ordoñana. De hecho, hasta Guinea Bissau posee uno, con datos de 2.500 personas. El de Australia cuenta con 66.000 hermanos, el de Finlandia, con 87.500 y el de Dinamarca, con 170.000, prácticamente todos los gemelos idénticos y mellizos del país. EEUU presume de una docena de registros, muchos de ellos por encima de los 20.000 miembros. Y, en América Latina, Cuba y Chile cuentan con bases de datos.

Ordoñana explica cómo estrujan estos registros para obtener información muy valiosa, incluso en la era de la genómica. Los gemelos idénticos proceden de un mismo óvulo fecundado por un solo espermatozoide. El huevo fecundado se divide en dos entre 4 y 12 días después de la fertilización, así que los hermanos son clones desde el punto de vista genético.

Sin embargo, los mellizos proceden de dos óvulos distintos, fecundados por dos espermatozoides también diferentes, pero ambos huevos se gestan a la vez. Comparten sólo el 50% del material genético, como dos hermanos nacidos en años diferentes, pero su valor científico reside en que se crían a la vez en el útero y viven los grandes acontecimientos de su infancia a la misma edad. Comen lo mismo, juegan a lo mismo y en los mismos sitios.

Dentro del útero

Si dos gemelos idénticos presentan la misma enfermedad, es lógico pensar que comparten los genes que la provocan. Y si a decenas, cientos o miles de otros gemelos les ocurre lo mismo, más razón para pensarlo. El problema es que los gemelos también se formaron en el mismo útero, así que la causa de la enfermedad puede ser una toxina o un déficit alimenticio presente durante el embarazo. Y es en este punto donde son esenciales los mellizos.

Si la raíz de la enfermedad fuera un agente tóxico durante el embarazo, las tasas de concordancia (la presencia de la enfermedad en los dos hermanos) entre gemelos idénticos y mellizos deberían ser similares, ya que lo relevante  es el tiempo compartido en el útero. Si no son similares es que pesan más los factores genéticos.

Pese a que todavía no ha levantado el vuelo, Ordoñana asegura que el Registro de Gemelos de Murcia ya ha servido para estudiar efectos genéticos sobre la obesidad, la contribución relativa de factores genéticos y ambientales a la depresión y posibles factores para prevenir el cáncer de mama. Pero ahora todo está en el aire, tras la paulatina y agónica desaparición de sus fuentes de financiación, tradicionalmente la Fundación Séneca de la Región de Murcia y  el Ministerio de Economía y Competitividad.

“Los organismos públicos gastan mucho en edificios que son más para enseñar que para trabajar, pero se olvidan de proyectos como este que, al fin y al cabo, también son una infraestructura para el país”.

REFERENCIA

‘The Murcia Twin Registry: A Population-Based Registry of Adult Multiples in Spain’ DOI: 10.1017/thg.2012.66

Publicado en Materia

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