Vamos a la cama (que hay que descansar)

El otro día estaba ordenando papelotes y me encontré un estudio de esos llenos de porcentajes que a mi me encantan. Así que, quien piense que este tipo de artículos son una bazofia, que no pierda más el tiempo y deje de leer. Dicho esto, el estudio abordaba las diferencias a la hora de caer en brazos de Morfeo entre solteros y casados (sí, como en los partidos de fútbol de pueblo). Según el estudio, ocho de cada diez parejas españolas prefieren no dormir abrazadas. Normal, se amorra uno al pariente antes de, para convencer y después de (y con una mano libre para echar el pitillo) por aquello de quedar bien. Y luego… que corra el aire entre los dos… Más inquietantes resultan los singles que duermen abrazados a la almohada, a un peluche o hasta a Homer Simpson… Y son cuatro de cada diez.

Lo que me parece un poco raro son aquellas parejas de larga duración que dicen seguir ¡durmiendo abrazados! Tampoco creo mucho a las personas que después de años confiesan seguir mirando con ojos regoñitos a su cónyuge… Eso sí, donde hay confianza no da tanto asco: la mayoría no tiene ningún problema en usar el cuarto de baño simultáneamente. Aunque, hay quien reconoce que se evitan muchas discusiones con cada uno en su baño y dios en el de todos.

El hecho de tener o no pareja no interfiere en la postura elegida: el 70% de los singles y el 76% de los emparejados lo hacen de lado. Tampoco nos lo curramos mucho con lencería sexy. Los pijamas y camisones de estos corrientitos convencen a un 56%; otros se decantan por la típica camiseta viejorra y va ganando terreno la ropa interior (que no necesariamente sexy) sobre todo entre los solteros. Y aunque varios reconocieron hacerlo estilo Marilyn, las cifras dicen que sólo un 11% duerme desnudo. Las mesillas de noche no nos sorprendieron con kits de dominatrix de la señorita Pepis ni muestrarios de condones. Vamos, que a muchos les falta un San Pancracio.

Siempre tiene que haber un Casanova (o fantasmín) que confiese que justo antes de dormirse y nada más levantarse lo que hace es darle al mambo, pero los mortales somos más aburridos… eso sí los sin casar o emparejar prefieren navegar por Internet (27%) antes que leer (22%), dedicarse al cuidado personal (12%), escuchar música (4%) o hablar por teléfono (1%). Por aquello de actualizar el Facebook debe ser…

Ese dicho tan grosero español que dice aquello de “follo menos que un casado” está en revisión. Porque  incluso los que no tenían pareja afirmaban mantener relaciones al menos una vez a la semana. Y los que tenían al otro a mano… un no parar. Tiramos de datos, aunque es difícil estimar la frecuencia coital, pues en los sondeos sexuales los encuestados suelen mentir como bellacos. El informe de Durex habla de una media anual de 103 coitos al año, siendo la franja de edad más rumbosa la de los 35 a los 44 años.

Lo que casi nadie niega es que esos coitos del principio de la relación en que se prueban 27 posturas, se practica la masturbación mutua, el sexo oral, el anal, la hora feliz de 2 x1… no vuelven. Acabamos echando el del sábado sabadete, el de misionero y el de “no me tardes mucho que mañana tengo que hacer la paella”… Y aunque la gente se consuela con que es menor cantidad pero mayor calidad, que hay menos pasión pero más amor… seguro que a muchos se les saltan las lágrimas evocando esos dulces comienzos…

¿Y vosotros? ¿Cómo dormís? ¿Qué os ponéis para dormir? ¿Qué hacéis antes?

Fuente: Esther Porta / blog de Eros, El País

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