Una mujer de 58 años presta su vientre a una hija que no puede tener descendencia

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Una madre haría cualquier cosa por su hija. Eso es lo que pensó Julia Navarro, de 58 años, una mujer de origen peruano que reside en Utah. Su hija, Lorena McKinnon, de 32 años, llevaba tiempo intentando ser madre, pero no había manera posible. Cada vez que se quedaba en estado, a las seis o siete semanas de gestación tenía un aborto natural. Y así, hasta diez veces. Los médicos estaban desconcertados. La segunda opción fue recurrir a especialistas en fertilidad, pero tampoco funcionó. Julia y su marido, Al principio, los McKinnon hablaron con una amiga, pero se echó atrás debido a toda la burocracia que conllevaba la situación. La hermana de Lorena, Julissa, también se planteó la, posibilidad pero Lorena no lo permitió. Ante la desesperación de su hija, a Lorena se le ocurrió una idea tan altruista como descabellada: ¿por qué no te presto mi cuerpo para que puedas tener un hijo?, le propuso. “Somos una familia y tenemos que ayudaros unos a otros”, indicó Navarro. Lorena aceptó la oferta y comenzó un largo y costoso proceso. Ambas tuvieron que pedir permiso a un juez y tuvieron que someterse a un control de aptitud. Paralelamente, según informa “The Salt Lake Tribune” tuvieron que hacer frente al pago de 30.000 dólares que exige la ley para el cuidado de la madre sustituta. Reunieron todos sus ahorros y pidieron un crédito. De forma paralela, la futura abuela se sometió a un tratamiento hormonal durante tres meses porque había dejado de ser fértil hace 12 años, y a un examen físico completo que asegurara que el estado de salud de la futura madre era bueno.

Finalmente, se implantaron los óvulos y el embarazo comenzó su curso. Ya han pasado lo más difícil y sólo les queda el último tramo de embarazo antes de conocer a la criatura. Es habitual que madre e hija se sienten juntas para escuchar y sentir los movimientos del bebé a través de la tripa de Julia. El parto está previsto para el mes de febrero.

Publicado en La Razón

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