Una embarazada con cardiopatía da a luz gracias a una intervención pionera

Una embarazada con cardiopatía da a luz gracias a una intervención pionera

Por primera vez en el mundo, el Hospital Vall d’Hebron coloca a una gestante una prótesis de válvula aórtica biológica con un catéter

En la sala de gerencia del barcelonés Hospital de la Vall d’Hebron, Catalina Echegaray y Miles Dufrasne, posaban este mediodía radiantes ante las cámaras con su hijo Otto, de dos meses, en brazos. Es el primero que han tenido y ya se le puede apodar como un “bebé milagro” de la Ciencia. Catalina, de 28 años, no lo tenía fácil para ser madre porque sufre una cardiopatía congénita grave, una estenosis (estrechamiento) grave de la válvula aórtica que suele agravarse con el embarazo. Para sobrellevar su dolencia, a los 22 años fue intervenida para implantarle una prótesis biológica que hace las funciones de válvula aórtica (hecha de pericardio de vaca), una alternativa a las válvulas áorticas mecánicas, que se colocan con una operación a corazón abierto y conllevan un tratamiento con antcoagulantes que tiene sus riesgos.

La joven hacía vida normal pero cuando quiso ser madre, a los 27 años, puso su vida en riesgo. Según explicaron ayer un equipo de médicos de la Vall d’Hebron liderados por el doctor David García-Dorado, jefe del Servicio de Cardiología del centro, a las 20 semanas de gestación la válvula protésica de Catalina comenzó a fallar, se degradaba más rápidamente de lo habitual (algunas duran hasta 1o años). Entonces, se planteó el dilema médico, según relató a cardióloga Maria Teresa Subirana. O abortaba, una opción que no quería Catalina y que suponía además un riesgo para la madre, o se le implantaba una nueva válvula aórtica. Las válvulas que suelen ser más efectivas son las mecánicas, pero para implantarlas es necesario una operación a corazón abierto, una cirugía agresiva que encima requiere un tratamiento con anticoagulantes, lo que también comporta riesgos en caso de sufrir hemorragias. En suma, un peligro doble: para la madre, por su cardiopatía, y para el feto, que en el 30% de los casos no sobrevive.

Una válvula dentro de otra

Finalmente, la solución adoptada fue una conocida técnica de cateterismo que el propio hospital barcelonés ya había aplicado en ocho paciente, pero que por primera vez en el mundo se ha aplicado a una embarazada. La técnica es la llamada “valve in valve” (válvula dentro de válvula, en inglés), y es mínimamente invasiva. Se coloca na nueva válvula, biológica (bovina), dentro de la que ya está implantada. Para llevarlo a cabo, a Catalina le introdujeron un catéter a través de una sus arterias femorales hasta llegar al corazón, a la prótesis que tenía dañada. Entonces, mediante un balón, que ensancha por un momento la cavidad arterial, se colocó la nueva prótesis, de manera concéntrica. “Como capas de una cebolla”, explicaba el doctor Bruno García, jefe de la Unidad de Hemodinámica de Vall d’Hebron.

La operación fue un éxito, el embarazo llegó a buen término y el pasado 29 de enero el pequeño Otto vio la luz. Catalina se resume en una sonrisa, tras superar un escollo que parecía infranqueable. No se sabe cuántos años aguantará su nueva prótesis o si finalmente en un futuro deberá ser repuesta o someterse a una operación a corazón abierto para que se le implante una válvula mecánica. Por lo pronto, no piensa correr más riesgos en caso de repetir maternidad. “Si tengo otro hijo, será adoptado”, avanza.

Fuente: abc.es

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