Sigue faltando un marco regulatorio en materia de reproducción asistida en México

  • Debería asegurar calidad, confiabilidad y desempeño ético de los especialistas
  • Hay pugna entre las posturas de grupos conservadores y expertos; está en estudio proyecto de ley
Ángeles Cruz Martínez

En México existen 71 clínicas privadas de reproducción asistida para la atención de personas que tienen algún problema de infertilidad, fenómeno que está presente en 15 a 17 por ciento de las parejas. De éstas, 20 por ciento recurren a estos servicios y, aunque es una práctica cada vez con mayor demanda, no se ha logrado en casi tres décadas concretar una regulación que asegure calidad, confiabilidad y un desempeño ético de los especialistas.

A lo largo de este tiempo ha habido diversas iniciativas para crear una ley en la materia, pero ninguna ha sido aprobada, principalmente por la falta de acuerdo respecto de aspectos bioéticos, como es la obtención de embriones y su manejo y la constante pugna entre los expertos que aportan los datos científicos y los grupos conservadores que anteponen sus ideologías y creencias religiosas.

El proyecto más reciente fue presentado el pasado diciembre, casi al final del periodo ordinario de sesiones, por la senadora Maki Esther Ortiz Domínguez, presidenta de la Comisión de Salud. El documento, señalan expertos, nuevamente pretende limitar las posibilidades de las mujeres a ejercer su maternidad y complicarles un procedimiento que de por sí es complejo y desgastante emocional y económicamente.

En tanto, ayer se presentó el primer censo sobre fertilidad elaborado por la empresa encuestadora Ipsos. Como parte del estudio se hicieron entrevistas a directivos de 31 establecimientos, en los que al año se realizan alrededor de 22 mil procedimientos de reproducción asistida, desde la menos compleja, como son los coitos programados o la inseminación artificial, hasta la más sofisticada, la fertilización in vitro.

En conjunto ofrecen a las parejas una probabilidad de éxito de 33 a 44 por ciento en el primer intento, con costos que pueden llegar a 100 mil pesos por procedimiento. Armando Mora, director de mercadotecnia de Ipsos, comentó que 80 por ciento de los tratamientos que se realizan en el país son de baja complejidad, mientras que poco más de 4 mil personas se someten a tratamientos de fertilización in vitro, los cuales son los de más alto costo, y aunque tienen una efectividad mayor (44 por ciento en promedio) en el primer intento, tampoco son garantía de que la mujer logrará embarazarse.

El nivel de desgaste y la falta de información o claridad respecto de las terapias se observa en los resultados del estudio, el cual encontró que 60 por ciento de las mujeres abandonan el tratamiento luego de un primer intento fallido.

Las personas que se someten a tratamientos de coito programado, que pueden ser más sencillos pues consisten en tomar una tableta durante 10 días para estimular la ovulación, tienen una probabilidad de éxito de 33 por ciento en el primer intento, y la mayoría (60 por ciento) lo abandonan en el tercer intento.

Carlos Tapia, gerente médico de biotecnología del laboratorio farmacéutico Merck Serono, empresa que financió la encuesta de Ipsos, comentó que la infertilidad es cada vez más frecuente y se debe a diversos factores, entre otros el consumo de alcohol y tabaco por las mujeres, el ejercicio físico excesivo (gimnasio durante más de dos horas) y, en general, profesionistas que posponen su maternidad hasta edades en las que se dificulta la procreación por cuestiones fisiológicas.

Destacó que las causas de la infertilidad están presentes tanto en mujeres como en hombres y en 25 por ciento de los casos ambos miembros de la pareja tienen algún problema que les impide lograr el embarazo.

Miércoles 16 de enero de 2013, p. 43

Publicado en La Jornada

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