“Saber que podrás ser madre tras el cáncer te da fuerzas para seguir adelante”

Antonia Gimón, Presidenta de la Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA)

El pensamiento inicial e inmediato al conocer el diagnóstico de un cáncer es ¿me curaré?, ¿podré seguir desarrollando mi trabajo o mis actividades?, ¿tendré una vida normal?…y también cada vez más ¿podré tener un bebé después del tratamiento de quimio o radioterapia? Para responder a todas estas dudas y miedos es importante que el paciente reciba la mejor, más completa, veraz y accesible información sobre la enfermedad, la terapia y sus consecuencias.

En la actualidad, el avance de los tratamientos oncológicos permite que más del 70% de los individuos sobrevivan al cáncer. Pero los miedos se apoderan de los afectados, y para superarlos es importante “marcarse objetivos vitales, sociales y profesionales, para evitar derrotas personales irreversibles”, como comenta la Presidenta de la Federación Española de Cáncer de Mama, Antonia Gimón. Para ello es importante recordar que “el futuro merece la pena, aunque sea un futuro con algunos miedos y con algunas complicaciones añadidas no buscadas”.

“Uno de los obstáculos con los que se puede encontrar un enfermo de cáncer es la infertilidad, tanto en varones como en mujeres, como consecuencia de los tratamientos oncológicos empleados hasta hoy (quimioterapia, radioterapia o cirugía)” explica el doctor Juan Antonio García-Velasco, director del Plan de Preservación de Fertilidad de IVI.

La Presidenta de FECMA, una federación formada por 35 asociaciones de mujeres pacientes de cáncer de mama de toda España, explica que “el tema de la reproducción añade una preocupación nueva a las mujeres jóvenes en edad fértil a quienes se les detecta un cáncer. Lógicamente ello obliga a dar un enfoque particular a la enfermedad y una atención mucho más personalizada”. Desde que IVI pusiera en marcha el pasado 2007 el Plan de Preservación de Fertilidad para enfermos de cáncer, 364 mujeres y 230 hombres, han depositado de manera gratuita sus óvulos y espermatozoides en las diferentes clínicas IVI de España, con el fin de poder ser padres en un futuro.

Conocer la existencia de esta iniciativa es clave para muchas mujeres que tienen el deseo de ser madre y la enfermedad ha truncado sus planes de vida. “Dar el paso de depositar tus gametos en una clínica de infertilidad para una persona joven que nunca ha estado enferma y de repente, le comunican algo tan duro como es la detección de un tumor, ayuda a ver la enfermedad como algo transitorio con un final feliz”, explica la psicóloga de IVI, Pilar Dolz.

En las circunstancias de dudas, miedos y ansiedad en las que se encuentra una persona a quien se le detecta un cáncer, es básico el asesoramiento honesto de los profesionales. Desde FECMA reivindican que en los diagnósticos se explique al paciente la opción del plan de fertilidad “para que el enfermo tenga la opción de decidir sobre su futuro y su posible maternidad o paternidad”. Preservar la fertilidad de las pacientes a las que se les diagnostica un cáncer debería ser una cuestión a tener en cuenta desde el mismo momento del diagnóstico.

Para conseguir una mayor calidad de vida de los afectados, Gimón también comenta que “hay que seguir reivindicando los mejores métodos de diagnóstico, los tratamientos más eficaces, la formación y apoyo a los profesionales de la sanidad y la atención a las necesidades derivadas de la supervivencia de larga duración de las personas afectadas de cáncer”. La Presidenta de FECMA manifiesta que “el futuro de todos los enfermos oncológicos, es una suma de escalones diarios que nos impide detenernos a ver cuál será el final de la escalera”.

La edad media de mujeres que se han acogido al Plan de Preservación de Fertilidad de IVI es de 32 años, y el 68% de ellas padece un cáncer de mama, uno de los más frecuentes. En España afecta a una de cada diez mujeres, y de ellas una de cada diez se diagnostica en edad fértil. Se estima que el 42% de las niñas o mujeres jóvenes que reciben quimioterapia o radioterapia sufre una disminución de la función ovárica o su anulación.

García-Velasco comenta que “mientras que para el hombre es más fácil, porque se trata de depositar una muestra de manera inmediata, para la mujer debe de ser una decisión más meditada por ella y por su oncólogo que es quien debe de decidir cuánto tiempo tiene la paciente antes de someterse a la radio o quimioterapia.”

En el caso de varones, la opción más adecuada para poder ser padre después del cáncer es la criopreservación de una muestra de semen antes del tratamiento, de no hacerlo, las posibilidades de una recuperación espermática normal no superan el 20-30%.

Las mujeres disponen de varias posibilidades para poder tener hijos en un futuro. Una de ellas es la vitrificación de sus óvulos y otra la congelación de tejido ovárico.

En la técnica de la vitrificación, tras una estimulación ovárica, se extraen los óvulos maduros y se guardan vitrificados para descongelarlos cuando superado el cáncer se desee ser madre a través de un tratamiento de reproducción asistida. Esta técnica se realiza en todos los centros IVI de forma totalmente gratuita a las pacientes con cáncer.

Cuando la estimulación ovárica está contraindicada y se persigue proteger y conservar la función ovárica se puede optar por la criopreservación de tejido ovárico para su posterior implante de forma que se mantenga la función hormonal ovárica; esta técnica se realizaría en los correspondientes centros acreditados como IVI Bilbao (primer centro privado en España). El tratamiento consistiría en extraer un fragmento de la corteza ovárica y congelarlo a 196 grados bajo cero hasta que la mujer haya superado la enfermedad y desee ser madre, en ese momento la muestra se descongela y se le implanta a través de laparoscopia y con anestesia epidural.

El Plan para la Preservación de la Fertilidad en pacientes oncológicos se puso en marcha en 2007 y cuenta con la colaboración de la compañía Merck Serono.

Fuente: Lanza Digital

 

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