Prevención del ACV en mujeres lV

Prevención del ACV en mujeres
Una nueva guía con recomendaciones específicas que toman en cuenta las particularidades del sexo femenino.

Nuevas recomendaciones

Embarazo y Complicaciones

El riesgo de accidente cerebrovascular durante el embarazo es bastante bajo (alrededor de 34 por cada 100.000 partos) (31), pero el riesgo es más alto en el período post-parto. Aunque la definición tradicional de un marco de tiempo después del parto es de 6 semanas, un estudio reciente mostró que pueden ocurrir eventos trombóticos hasta 12 semanas después del parto (32). La sospecha de un accidente cerebrovascular o vasculopatía post-parto (el síndrome de encefalopatía posterior reversible o el síndrome de vasoconstricción cerebral reversible) o trombosis venosa cerebral debe ser mayor para las mujeres que desarrollan nueva aparición dolor de cabeza, visión borrosa, o convulsiones o cualquier signo o síntomas neurológicos durante el puerperio (13).

Preeclampsia y Eclampsia

La preeclampsia se presenta en aproximadamente el 5% de los embarazos. Se define como la presión arterial alta en el embarazo asociada con proteinuria (proteínas en orina ≥ 300 mg/24 h) o trombocitopenia, disfunción hepática, insuficiencia renal progresiva, edema pulmonar, o nueva aparición trastornos cerebrales o visuales (33). El Congreso Americano de Obstetras y Ginecólogos (anteriormente el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos) publicó una guía actualizada (después de nuestro guía estaba en producción) que cambió los criterios para la preeclampsia para incluir a las mujeres sin proteinuria si una de las otras características multisistémicas estaba presente (33).

Debido a la evidencia de que una historia de preeclampsia se asocia con un riesgo 2 veces mayor de accidente cerebrovascular y un riesgo 4 veces mayor de hipertensión más adelante en la vida, se recomienda documentar la preeclampsia como un factor de riesgo (clase IIa, nivel de evidencia C) (13).

Nuestra intención es aumentar la conciencia de que las mujeres con antecedentes de preeclampsia probablemente se beneficiarían de un cambio de estilo de vida y de la evaluación temprana del riesgo cardiovascular y de las intervenciones preventivas.

Aunque la evidencia de una asociación entre la preeclampsia y la hipertensión más tarde con el consiguiente riesgo de accidente cerebrovascular es clara, la brecha actual en el conocimiento es la identificación de que las mujeres con preeclampsia tienen estas complicaciones. Se necesita más investigación para entender los biomarcadores u otras características que puedan identificar a las mujeres con mayor riesgo (13).

Hipertensión moderada en el embarazo

Otra nueva recomendación es considerar el tratamiento de mujeres con una presión arterial sistólica entre 150 y 159 mm Hg o una presión arterial diastólica de entre 100 y 109 mm Hg de nueva aparición durante el embarazo (clase IIa, nivel de evidencia B).

Esta recomendación difiere de la de la directriz del Congreso Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, que solo recomienda el tratamiento de pacientes con una presión arterial mayor de 160/110 mm Hg (33). Nuestra nueva recomendación se basa en la evidencia de que el tratamiento de la presión arterial moderadamente elevadas leve en el embarazo se asocia con una reducción del 50% en el riesgo de hipertensión grave (riesgo relativo, 0,5 [IC, 0,41 a 0,61]) (34).

Nuevos estudios o reanálisis de los datos existentes utilizando la nueva definición de preeclampsia pueden ser útiles para evaluar el beneficio del tratamiento de las elevaciones leves a moderadas de la presión arterial durante el embarazo. Aunque los medicamentos antihipertensivos seguros y eficaces se pueden utilizar durante el embarazo, el riesgo para el feto también debe ser considerado (13).

Conclusiones

Estas directrices ofrecen recomendaciones para la prevención del accidente cerebrovascular en las mujeres haciendo hincapié en los factores de riesgo que son únicos o más frecuentes. Es de destacar que reconocemos muchas lagunas en la literatura que limitan la capacidad de proporcionar un fuerte nivel de evidencia a las recomendaciones específicas por sexo.

Algunas puntuaciones de riesgo específicas como la puntuación de riesgo de Framingham para el accidente cerebrovascular (35), toman en cuenta el sexo, pero no permiten calcular el riesgo en personas menores de 54 años. Las metas para nuestra pauta incluyen la identificación de factores de riesgo únicos y facilitar el desarrollo de nuevas herramientas propias de cada sexo para eliminar el riesgo de accidente cerebrovascular.

Sugerimos que una evaluación más precisa del riesgo de accidente cerebrovascular es posible si se conoce que los acontecimientos que ocurren en la edad adulta joven  aumentan el riesgo en la edad adulta, como la preeclampsia, que se debe documentar con ese fin.

Además, los riesgos exclusivos de las mujeres (el uso de anticonceptivos orales y la terapia hormonal) y los factores de riesgo establecidos que son más prevalentes en las mujeres de mayor edad (hipertensión y fibrilación auricular) deben ser reconocidos.

Esperamos que esta guía estimule la investigación adicional para determinar los mejores enfoques para la prevención del ictus, tanto para hombres como para mujeres.

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