Preservar la fertilidad para eludir el reloj biológico

  • Cada vez más mujeres posponen la maternidad mediante esta técnica, hasta ahora utilizada casi en exclusiva por quienes iban a ser sometidas a tratamientos agresivos

  • Mayor de 35 años, soltera y con un nivel sociocultural alto, perfil de las mujeres que congelan sus óvulos

Las mujeres cada vez retrasan más su maternidad. Si en 1975, cuando el INE recogió por primera vez datos sobre este tema, la edad media para tener un hijo por primera vez era de 25 años, ahora se acerca a los 31. Tener hijos a partir de los 35 ya no es nada extraño, ni tampoco con 40. El distanciamiento entre la edad biológica idónea para parir, que los expertos estiman por debajo de los 30 años, y en la que realmente una mujer decide ser madre cada vez es mayor, con las consecuencias que conlleva. Los porcentajes lo demuestran: con 25 años hay un 25% de opciones por ciclo de lograrlo, con 30 baja al 22%, con 35 al 12% y con 40 al 5%. La mujer nace con una cantidad finita de óvulos que se van reduciendo. En cada ciclo menstrual, disminuyen hasta el completo agotamiento con la menopausia.

Cuestiones sociológicas y económicas llevan a muchas mujeres a intentar frenar el paso del tiempo y olvidarse de la presión del reloj biológico. Si hasta hace poco la congelación de óvulos era una alternativa a la que se optaba principalmente por razones médicas -pacientes con cáncer que van a recibir quimioterapia o radioterapia, o con enfermedades como el lupus o endometriosis, por poner unos ejemplos-, ahora ha empezado a popularizarse entre aquellas que optan por retrasar la maternidad y así evitar tener que recurrir a la ovodonación en el futuro.

La vitrificación de ovocitos, la forma correcta de denominar la conocida como congelación de óvulos, se basa en evitar la formación de cristales de hielo en el interior de las células cuando se alcanzan temperaturas bajo 0 (congelación), por lo tanto las protege de su destrucción. Es una de las técnicas de la preservación de la fertilidad que permite posponer la capacidad reproductiva de una mujer el tiempo que se desee, con las mismas posibilidades que en el momento en que se inicia el proceso. En resumen, pueden posponer el momento de ser madres sin arriesgarse a tener problemas de fertilidad.

Pocos datos

Al ser una opción relativamente reciente, no existen muchos datos en la Sociedad Española de Fertilidad. Además los que están recogidos no separan los tratamientos por motivos sociales o por razones médicas de las mujeres que optan por la criopreservación.

En el Instituto Vasco de Fertilidad de Donostia, basándose en la información que han recogido en los últimos años, señalan que del total de los ciclos de reproducción asistida que se realizaron el año pasado, solo el 10% fueron de preservación de la fertilidad. De estos, casi el 50% se debieron a motivos sociales. Es decir, solo un 5% de todos los ciclos realizados con esta técnica están motivados por un deseo de retrasar la maternidad.

La media de edad de las mujeres es de 36 años, superior a la recomendación de la Sociedad Española de Fertilidad que aconseja optar por este sistema antes de los 35 para garantizar la calidad de los óvulos. Del total de mujeres que se acercaron a informarse sobre la técnica, la mitad finalmente decidió someterse a ella. Generalmente suelen ser aquellas que han sido alertadas sobre una posible baja en su reserva ovárica, aunque todavía no tengan decidido si finalmente se implantarán o no esos ovocitos. Habitualmente, se trata de mujeres solteras, con un nivel sociocultural alto y con estudios superiores.

Con estos datos, la principal conclusión que sacan en el IVF es que «todavía no existe una concienciación real sobre el problema de retrasar la maternidad. Hay mucha información pero, desde luego, podemos afirmar que no cala». También apuntan que «las mujeres que preservan su fertilidad por motivos sociales lo hacen tarde para la edad recomendada. Cuando tienen la edad idónea para preservar su fertilidad no le dan la importancia que requiere y no se deciden a dar el paso». Además, señalan que es curiosa la percepción de quienes se han sometido a la técnica: «La gente de su entorno se sorprende por la decisión tomada porque no lo ve necesario».

Muchos no entienden que con la edad se produce una pérdida de fertilidad femenina que no se puede recuperar. No solo va disminuyendo la cantidad de los óvulos, también su calidad. Esto implica que disminuye su capacidad de ser fecundados, de dividirse adecuadamente una vez fecundados y, por tanto, aumenta la probabilidad de que se produzcan alteraciones genéticas.

La técnica

Pero, ¿qué proceso hay que seguir para preservar la fertilidad mediante la criopreservación? Primero se realiza la estimulación ovárica que permitirá la extracción de los ovocitos mediante la punción y la aspiración del ovario. La finalidad es obtener entre doce y catorce óvulos de buena calidad. La extracción de óvulos se realiza mediante sedación. La intervención tiene una duración de unos quince minutos y, tras realizar el control necesario de la paciente, es dada de alta a las tres horas de su ingreso.

A continuación, los ovocitos serán criopreservados a -196º deteniendo la edad de los mismos hasta el momento en que se decidan implantar. Podrán esperar a ser fecundados sin tener una fecha de caducidad.

Fuente: diariovasco.com

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

2 × 4 =