Poner nombre y apellidos a ‘la cigüeña’ donante

Una pareja de cigüeña blanca posa en su nido. | Efe
Una pareja de cigüeña blanca posa en su nido. | Efe
  • Reino Unido apoya la identificación de los donantes de óvulos y esperma
  • Anima a los padres a contar a sus hijos sus orígenes biológicos

En Reino Unido, los hijos concebidos a partir de gametos –semen u óvulos- donados, tienen desde 2005, la oportunidad de saber a los 18 años la identidad de sus donantes. Pero, para ello, primero han de saber que han sido concebidos de esta forma, algo que depende únicamente de la voluntad de los padres por compartir la información.

Ahora, el Consejo de Bioética de Nuffield –una importante entidad independiente que emite periódicamente veredictos éticos sobre temas de interés- ha recomendado a todos los actores involucrados en reproducción asistida que se anime a los padres a contar a sus hijos sus orígenes biológicos. Además, apoya que las personas que donaron sus gametos antes de 2005 –algo que pudieron hacer de forma completamente anónima- se registren como donantes en la Autoridad de Fertilidad Humana y Embriología (HFEA), el organismo público que regula la reproducción asistida en Reino Unido.

En el informe, de 192 páginas, los expertos consultados concluyen que, aunque son los padres los responsables últimos de contar o no a sus hijos cómo fueron concebidos, necesitan apoyo para tomar esta decisión.

De hecho, apuntan, el Estado tiene una responsabilidad ética para asegurarse de que dicho apoyo se les ofrece tanto a los padres, como a los propios niños cuando crecen y a los donantes, un apoyo que, según el organismo, podría venir de distintas fuentes. Por ejemplo, el Consejo recomienda que las propias clínicas de fertilidad ofrezcan en sus servicios, incluido en el precio básico de la reproducción asistida con gametos de donante, asesoramiento sobre cómo afrontar este asunto.

Respecto a las razones para emitir este informe, el organismo señala que “el creciente énfasis en el Reino Unido de la importancia de ser transparentes sobre el uso de gametos donados en la concepción y acceso a información sobre el donante, viene en un momento en que el debate sobre los genes y la conexión genética es un tema importante para la sociedad y está aumentado la importancia de la genética en la descripción y entendimiento de las enfermedades”.

Además, explican los autores, se está viviendo un momento en el que la sociedad da cada vez más valor a la transparencia y la apertura de miras y en un contexto donde internet y las nuevas tecnologías están desafiando los límites de la privacidad.

“En los últimos años, ha habido un cambio cultural y los profesionales han pasado de recomendar que nunca se hablara a un niño sobre sus orígenes biológicos a optar por contarlo siempre. Creemos que normalmente es mejor que se les cuente, que sean sus padres quienes lo hagan y que, además, lo hagan cuanto antes”, declaró la médico de familia y presidente del Consejo Rhona Knight en un comunicado.

De este cambio, da constancia el artículo publicado en la Revista Iberoamericana de Fertilidad. En él, la especialista de la clínica Fiv Madrid, Giuliana Baccino, recuerda que, en un no tan lejano 1993, la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva recomendaba a las parejas heterosexuales que tenían hijos con semen de donante no contarlo. Además, su consejo incluía que los padres mantuvieran relaciones sexuales nada más confirmado el embarazo para hacerse la ilusión de que el niño podía ser biológicamente suyo.

Sin embargo, relata Baccino, “la actitud que deberían seguir los padres es de apertura ante el niño sobre la donación, ya que los efectos negativos de conservarlo en secreto serían contraproducentes para el vínculo paterno-filial“.

Situación en nuestro país

En España el anonimato es obligatorio Pero el documento recién publicado en Reino Unido va más allá de contar a los niños su origen y habla también sobre conocer la identidad de los donantes, algo que en España está totalmente prohibido por la Ley de Reproducción Asistida.

En ella, se advierte de que “la donación será anónima y deberá garantizarse la confidencialidad de los datos de identidad de los donantes por los bancos de gametos, así como, en su caso, por los registros de donantes y de actividad de los centros que se constituyan”.

Así, lo máximo a lo que puede aspirar el hijo fruto de gametos donados es a obtener información general del donante que no incluya la identidad. Para asegurarse de que esto se cumple, las clínicas de reproducción guardan en ficheros separados las características físicas del donante y su identidad.

Sin embargo, la Ley mantiene un resquicio a la identificación: “Sólo excepcionalmente, en circunstancias extraordinarias que comporten un peligro cierto para la vida o la salud del hijo o cuando proceda con arreglo a las Leyes procesales penales, podrá revelarse la identidad de los donantes, siempre que dicha revelación sea indispensable para evitar el peligro o para conseguir el fin legal propuesto. Dicha revelación tendrá carácter restringido y no implicará en ningún caso publicidad de la identidad de los donantes”.

Es precisamente esta excepción una de las que el Consejo Nuffield tiene en cuenta para pronunciarse en contra del anonimato de los donantes. Según los expertos que han elaborado este informe, no solo puede pasar que un niño desarrolle una enfermedad que haga recomendable la búsqueda de su progenitor biológico sino que, también, puede ocurrir al revés: que sea el donante el que, años después de la donación, descubra que padece una enfermedad grave. “Se tiene que asegurar que los mecanismos funcionan en ambas direcciones“, apuntan los autores del documento que, no obstante, insisten en que el riesgo de este tipo de situaciones es “muy bajo” por la cantidad de pruebas a las que se somete el semen de donante.

El informe concluye recomendando que, los donantes amparados en el anonimato –es decir, aquellos que donaron semen antes de 2005- presenten sus datos en la autoridad regulatoria, “algo que sería muy valorado por adultos nacidos por esta vía”.

El organismo recomienda, por último, que la HFEA ponga en marcha un “portal del donante” en su web al que puedan acudir todos los actores involucrados en el proceso.

Ainhoa Iriberri, El Mundo

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