Otro modelo familiar

Por Ian Tucker

Familias constituidas por fertilización in vitro, óvulos o esperma donados e incluso por el reemplazo de ADN mitocondrial defectuoso en el chico por nacer. Según Susan Golombok, catedrática de Cambridge, cuanto más inusual es la estructura familiar, mejores son sus relaciones afectivas.

10/10/12 – 14:13

Susan Golombok, profesora del Centro de Investigaciones Familiares de la Universidad de Cambridge, estudia las nuevas formas familiares –familias de padres del mismo sexo y familias creadas por técnicas de reproducción asistida- y se concentra en las relaciones entre padres e hijos y en el desarrollo emocional de los chicos.

El mes pasado, la Autoridad de Embriología y Fertilización Humana lanzó una consulta pública sobre una nueva técnica destinada a evitar la transmisión de enfermedades mitocondriales (aquellas causadas por un defecto en la producción de energía dentro de las células del organismo). El método que desarrolló el Wellcome Trust Centre for Mitochondrial Research de la Universidad de Newcastle, en el noreste de Inglaterra, comprende el reemplazo de ADN mitocondrial defectuoso (para evitar enfermedades serias en el niño por nacer) por el de otra mujer.

– Su primer estudio analizó las familias con hijos por fertilización in vitro. ¿Qué encontró?

– Comprobamos que se trata de familias con un excelente funcionamiento; en ciertos sentidos, más que las familias creadas por concepción natural.

– Su segundo estudio analiza los chicos que carecen de relación genética o de gestación con un padre, como los hijos por donación de óvulos, por inseminación con donante o de vientres de alquiler.

– Es un estudio que está en desarrollo. Hasta ahora hemos visto familias con hijos de uno, dos, tres, siete y diez años. En el caso de los chicos en edad preescolar, hemos vuelto a comprobar que, en los casos en que hay diferencias, esas familias tienen un mejor funcionamiento.

– Hasta ahora hablamos de situaciones en las que hay material genético de ambos padres. La técnica de transferencia mitocondrial comprende material genético de tres padres, si bien el tercer “padre”, que dona el ADN mitocondrial, sólo aporta el 1 por ciento de la estructura genética del chico.

– En realidad, menos del 1 por ciento. En el caso de niños nacidos por donación de óvulos o espermatozoides, en los cuales el 50 por ciento del material genético procede de un tercero, algunos se muestran interesados en buscar al donante, mientras que a otros no les interesa en absoluto. En lo que respecta a los niños que nacen por transferencia de ADN mitocondrial, es menos del 1 por ciento, de modo que yo supondría que esos chicos van a estar mucho menos interesados en los donantes que los niños que nacieron por donación de óvulos o espermatozoides. Es posible que algunos de esos chicos quiera conocer al donante, básicamente para darle las gracias, para entender mejor cómo se los concibió.

– ¿El tercer padre es un donante anónimo o alguien que los padres conocen?

-Supongo que en muchos casos se tratará de alguien que conozcan. Podría ser una amiga de la familia o una familiar. Sabemos que en ocasiones hay tías que donan óvulos, lo que aporta la mitad del material genético del chico. Esas familias tienden a guardar el secreto, por lo cual algunos chicos no saben que la tía es en realidad su madre genética. El problema es que las personas a las que consideran sus primos son sus medios hermanos. También podrían notar algún parecido y empezar a sacar conclusiones. Hay todo tipo de situaciones, pero, por supuesto, eso no pasa con las donaciones mitocondriales. Pienso en términos de los temores respecto de cómo se sentirán los niños o si considerarán que la donante es una madre y todas esas cosas, y la verdad es que me parece que es hacer una tormenta en un vaso de agua.

– ¿Entonces lo de los tres padres es sólo un temor en el plano emotivo?

– En realidad, esa persona donante de ninguna manera es un padre. Un padre es alguien que tiene una relación con el chico, el que lo cría, no alguien que dona un minúsculo porcentaje de ADN.

– A algunas personas les preocupa.

-La gente siempre supone que las nuevas estructuras familiares son malas para los niños, que cuanto más se apartan las familias del “patrón oro” de la familia nuclear convencional, más problemáticos son los hijos, pero, en realidad, cuanto más estudiamos a esas familias y más datos tenemos sobre lo que pasa, comprobamos que no es así. La conclusión que sacaría de todo eso es que la estructura familiar tiene mucho menos importancia para el bienestar de los chicos que la calidad de las relaciones familiares. A veces, cuanto menos habitual es la estructura de la familia, mejores son las relaciones, ya que se trata de padres que en verdad quieren tener hijos, y eso es muy importante.

-Porque no se ha tratado de un accidente.

– Exacto. Muchas de esas familias han luchado contra viento y marea para tener hijos, y pienso que eso hace toda una diferencia. Es la vieja idea de los hijos buscados, y estoy convencida de que eso es central.

Traducción de Joaquín Ibarburu

Publicado en Clarín

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