Oncofertilidad, una disciplina que abre nuevas posibilidades

Es posible ser madre después de un cáncer

Hoy es posible preservar la fertilidad en adultos y niños con cáncer. Según la edad de cada persona, el especialista define la técnica a utilizar. Un notable adelanto.

La Oncofertilidad es una nueva disciplina de las ciencias de la salud que involucra el estudio y desarrollo de medidas de prevención y protección del impacto del cáncer y sus tratamientos en la salud reproductiva.

Dado el incremento de la población de niños y pacientes en edad reproductiva tratados con cáncer, es necesario conocer su repercusión en la calidad de vida y comprender las técnicas actuales en preservación de la fertilidad y las perspectivas futuras, sin dejar de lado los aspectos sociales, éticos y legales, especialmente ahora que la Argentina cuenta con una ley que acompaña con la cobertura médica a quienes se encuentran en esta difícil situación.

El trabajo se centra en dos funciones necesarias y novedosas: atender las necesidades especiales de los pacientes con cáncer y cuidar sus posibilidades de tener hijos en el futuro.

El tratamiento del cáncer y su impacto en el ovario y testículo requiere de la evaluación, del asesoramiento y de la indicación de técnicas de preservación de fertilidad de acuerdo a cada caso.

Según la edad de cada persona, el especialista define la técnica a utilizar. En el caso de niñas pre-púberes, cuando la fertilidad se podría ver afectada por tratamientos gónado-tóxicos, la criopreservación de tejido ovárico es la única opción. Este tejido ovárico podrá utilizarse a futuro por medio de un trasplante, técnica por la que ya hay 30 niños nacidos en el mundo desde el 2006, mientras que la maduración in vitro aún se encuentra en estado experimental.

En mujeres adultas también se puede utilizar criopreservación de tejido u óvulos según los casos y los tiempos que se disponga para realizar las extracciones de los óvulos, definición que se toma en equipo con el oncólogo.

En hombres la conservación de espermatozoides existe desde hace muchos años. Semen y tejido testicular solo se pueden crioconservar luego de la pubertad.

En adolescentes pre-púberes, la preservación es un poco más complicada pues los testículos son diferentes a los ovarios. En estos casos el procedimiento es hacer una biopsia de los testículos y criopreservar ese tejido (se trata de espermatozoides inmaduros). Este proceso continúa con estudios experimentales para definir su funcionamiento y si se puede trasplantar y que de resultado.

Un poco de historia

El Dr. Jacques Donnéz, científico belga, fue el primero en realizar un trasplante de tejido ovárico y pionero en la crioconservación de ese tejido. Asimismo,  logró observar y fotografiar por primera vez el proceso de ovulación de una mujer, entre otras de las muchas contribuciones que realizó a la salud reproductiva.

Él y la Dra. Marie-Madeleine Dolmans trabajaron en el proyecto científico en el que por primera vez en la historia de la medicina, una mujer dio a luz un bebé luego de quedar embarazada tras un trasplante de tejidos de ovarios congelados.

Los tejidos de uno de los ovarios de la paciente estuvieron congelados durante cinco años para protegerlos de la quimioterapia a que fue sometida por un cáncer.

Se trata de una mujer que tenía 25 años de edad cuando le fueron extirpados los ovarios en 1997 antes de ser sometida a la quimioterapia. Cinco años más tarde (2004), esos tejidos fueron descongelados e implantados nuevamente a la mujer cuando manifestó que deseaba tener un hijo, y concebirlo de manera natural.

Estas nuevas técnicas abren un campo no sólo en el trabajo con adultos sino también con niños. Estos hechos constituyen un concepto de futuro para los niños con enfermedades que impactan en la fertilidad.

La posibilidad de preservar la fertilidad ya es un hecho, pero es necesario hablar claramente con los padres del tema, con el fin de evitar crear falsas expectativas y comprender el real alcance del proceso.

Previo a estos adelantos de la ciencia, ante casos de cáncer en niños o adultos, el eje estaba en atender el cáncer para evitar que avance, sin medir las consecuencias y la calidad de vida futura de quienes lo padecían.

Hoy la aparición de nuevas drogas y la curación de muchos cánceres pediátricos que antes eran mortales, como la leucemia, algunos linfomas, los neuroblastomas o ciertos sarcomas, requiere anticiparse e intentar preservar la fertilidad de quienes lo padecen.

Desde hace años se trabaja en forma interdisciplinaria con buenas perspectivas para que la preservación de la fertilidad constituya un campo de beneficios para la salud humana y reproductiva.

Publicado en Clarín

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