Mitos y realidades sobre la fertilidad

Quince de cada 100 parejas en edad reproductiva enfrentan dificultades para poder tener un bebé.

 La edad promedio en que las mujeres buscan tener un hijo ha sufrido un incremento constante en las últimas décadas.

Por Instituto de Fertilidad Humana (inSer)

La infertilidad se ha convertido en un problema de salud pública. Quince de cada 100 parejas en edad reproductiva enfrentan dificultades para poder tener un bebé y los vertiginosos cambios en la estructura de nuestra sociedad harán que este número aumente de manera exponencial en los años por venir.

La edad promedio en que las mujeres buscan tener un hijo ha sufrido un incremento constante en las últimas décadas. Antes de pensar en ser madres, la mujer moderna, está enfocándose en logros académicos, laborales y económicos, para luego considerar la conformación de una familia. Esta corriente de pensamiento, aunque comprensible a la luz de la globalización y la competitividad enfermiza de nuestra sociedad de consumo, tiene costos biológicos considerables. Mientras que una mujer que comienza la búsqueda de su embarazo entre los 20 y los 24 años tiene un 5 % de posibilidad de no llegar a ser madre, en la que inicia este proceso entre los 35 y los 39 años esta posibilidad aumenta al 35 %. Cada día más mujeres buscan su primer embarazo después de los 35 años y, por ende, cada día más mujeres tendrán que enfrentar el drama de la infertilidad.

Por otro lado, cabe decir que la infertilidad dejó de ser un problema exclusivo de las mujeres. Hasta un 32 % de las causas de la infertilidad en las parejas yacen en trastornos a nivel del semen en el hombre y hasta un 30 % yacen en ambas personas. La época donde el modus operandi de la pareja con dificultades para embarazarse, iniciaba con el estudio profundo y tratamiento exhaustivo de la mujer, con un compañero que fungía como un espectador o en el mejor de los casos animador, pasó a la historia. Hoy día, la infertilidad se habla, se estudia y se trata en pareja. Este concepto que parece básico es de importante relevancia y ha permitido disparar la eficiencia y la eficacia de los tratamientos para enfrentar este fenómeno.

Al igual que en muchas áreas, el desarrollo del conocimiento y la producción de información relevante alrededor del proceso de la génesis de la vida y su modulación, tiene un ritmo descomunal. Hoy día, la unión del óvulo y el espermatozoide por fuera del cuerpo humano, conocido como la fertilización in vitro o el famoso bebé probeta, es un tratamiento de rutina y uso diario. Nuevos tratamientos abren horizontes esperanzadores para las parejas, que hasta hace muy poco estaban destinadas a una vida sin hijos biológicos. Hombres sin espermatozoides en su semen, en los cuales es necesario ir a extraerlos directamente del testículo, pueden, de esta manera, ser padres biológicos y genéticos, sobreponiéndose así a un obstáculo para su paternidad de una manera que hace algunos años parecería ciencia ficción.

La capacidad de hacer un diagnóstico de la salud genética del embrión antes de transferirlo al útero para dar como resultado un embarazo y un bebé genéticamente sano, mediante una biopsia que se le realiza a los 3 a 5 días de formado, abre una frontera inmensa en la búsqueda por la prevención de enfermedades de alto impacto como las malformaciones genéticas, como, por ejemplo, síndrome de Down o enfermedades como la diabetes y el cáncer, entre otras.

Múltiples mitos se han tejido alrededor de un tema tan crucial como la fertilidad humana.  Algunos de ellos son:

Mito: La ansiedad es muchas veces la causa de la infertilidad.

Realidad: La ansiedad es un efecto de la infertilidad. En muy raras ocasiones es la ansiedad la que causa la infertilidad.

Mito: El uso de pastillas anticonceptivas por largos períodos afecta la fertilidad.

Realidad: Los anticonceptivos son protectores de la fertilidad.

 Mito: La expulsión del semen de la vagina después de una relación sexual evita que ocurra el embarazo.

Realidad: La expulsión del semen de la vagina luego de una relación sexual es normal. Los espermatozoides comienzan su viaje a través del útero muy rápidamente, incluso antes de terminar una relación.

Mito: Para embarazarse se debe tener relaciones sexuales el día de la ovulación.

Realidad: Los espermatozoides duran vivos dentro del tracto reproductivo de la mujer y pueden fecundar el óvulo hasta tres días después de una relación.

 Mito: La infertilidad puede ser causada por incompatibilidad en el grupo sanguíneo.

Realidad: No hay ninguna evidencia que muestrea incompatibilidad por algún motivo entre un hombre y una mujer para lograr un embarazo.

 Mito: Una mujer no puede tener un hijo después de llegar a la menopausia.

Realidad: Una mujer menopáusica puede tener un embarazo por medio de la donación de óvulos.

 Mito: Los bebes fruto de un embarazo de fertilidad son manipulados genéticamente.

Realidad: El componente genético del embrión no es modificado en los tratamientos de fertilidad.

 Mito: Los embarazos producto de tratamientos de fertilidad siempre son múltiples.

Realidad: Aproximadamente entre el 20 y el 25 % de los embarazos producto de tratamientos de fertilidad son múltiples.

Mito: Si ya se tuvo un bebé, no se puede sufrir de infertilidad.

Realidad: Un 25 % de las parejas con infertilidad tienen infertilidad secundaria y han tenido un embarazo previamente.

Publicado en El Nuevo Día

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