Estudios de ciencia básica sobre el espermatozoide, desarrollados por Investigadores del Instituto de Biotecnología de la UNAM, buscan sustancias que bloqueen los canales iónicos de la célula masculina e impidan su función reproductiva.
Martes 05 de noviembre de 2013 00:10
Claudia Lydia Treviño Santa Cruz y colaboradores del Departamento de Genética del Desarrollo y Fisiología Molecular del Instituto de Biotecnología de la UNAM, estudian en su laboratorio la biología molecular del espermatozoide, en busca de una estrategia para hacerlo infértil temporalmente.
La investigadora explicó que durante su proceso de formación dentro del testículo, los espermatozoides van perdiendo no solo la mitad de los cromosomas, sino también muchos de los componentes que otras células necesitan para sintetizar proteínas. Cuando están totalmente formados, por ejemplo, ya no tienen aparato de Golgi, lisosomas, ni retículo endoplásmico. Su cabeza está ocupada casi totalmente por el núcleo.
«Los espermatozoides son células muy distintas a otras de nuestro cuerpo, se comportan diferente y su única misión es llevar el contenido genético intacto al ovocito y entregarlo; sin embargo, su camino es largo y difícil, pues se enfrentan a conductos estrechos y cambios de PH y temperatura dentro del tracto femenino», señaló.
Para llegar a fecundar un óvulo, los espermatozoides tienen que pasar por tres procesos. Uno de ellos es el cambio en la movilidad. Recién eyaculado, el espermatozoide presenta la llamada movilidad activada, en ella su flagelo tiene una forma simétrica, pero después de vivir un tiempo en el tracto genital femenino, el movimiento cambia y el movimiento del flagelo es asimétrico. A este comportamiento se le conoce como movilidad hiperactivada.
Otro proceso, agrega la investigadora, que también ocurre en el tracto genital femenino, es la capacitación; en este la célula pierde el colesterol de la membrana, el calcio y algunas proteínas cambian. La ciencia todavía desconoce en qué orden suceden estos procesos, pero se sabe que son muy necesarios por que solo los espermatozoides capacitados pueden fecundar al óvulo.
El último proceso es la reacción acrosomal; los espermatozoides tienen un organelo que es una especie de vesícula; cuando llega al óvulo, libera su contenido que son enzimas que le permiten disolver las capas de lipoproteínas que cubren al ovocito y hacen una especie de túnel para que el espermatozoide pueda entregar el contenido genético.
Para no llegar al óvulo
Los especialistas del IBt estudian, a nivel molecular, todos los procesos de la fisiología del espermatozoide, y han identificado dos canales iónicos, llamados CatSper y Slo3. Los canales iónicos son una especie de túneles que se forman en las membranas de las células y que les permiten comunicarse con el medio exterior.
Como los canales CatSper y Slo3, solo se encuentran presentes en el espermatozoide, específicamente en el flagelo, si se afectaran de manera selectiva, no afectaría a otras células. Esto abre la posibilidad de encontrar un nuevo fármaco anticonceptivo, aseguró Claudia Treviño.
Los investigadores han hecho estudios en espermatozoides de ratones bloqueando estos canales de iones en el flagelo. El resultado es que esos ratones son infértiles. En los animales de laboratorio que tienen bloqueados los canales iónicos CatSper, los espermatozoides no se hiperactivan. Esto hace que no puedan llegar al óvulo. Sin embargo, cuando se les colocó en óvulos desnudos, sí pudieron fecundarlos.
Los ratones que tenían bloqueado el canal iónico conocido como Slo3 tampoco se hiperactivan; no pueden llevar a cabo la reacción acrosomal y aunque se pongan en contacto con un óvulo desnudo, no pueden fecundarlo. Los humanos también tienen esos dos canales iónicos CatSper y Slo3.
Gracias a este conocimiento molecular del espermatozoide, la doctora Claudia Treviño y su grupo de investigación han pensado que se podrían buscar sustancias que bloqueen específicamente los canales catSpare y Slo3 e impidan su función y sirvan para crear un nuevo método anticonceptivo masculino.
«Vamos a buscar estos inhibidores de canales iónicos en venenos de animales ponzoñosos, porque estos venenos son una mezcla de péptidos que generalmente tienen como blancos los canales iónicos de neuronas o de músculos», dijo.
Los especialistas tienen la esperanza de encontrar en los venenos, péptidos que bloqueen los canales iónicos CatSper y Slo3, pero no otros, para que el anticonceptivo no tenga efectos secundarios. Las plantas son otra fuente de sustancias donde se pueden buscar los bloqueadores, o incluso, en las bibliotecas de compuestos químicos que han desarrollado otros laboratorios o industrias.
«El objetivo es encontrar un fármaco anticonceptivo reversible, que no sea hormonal y que no tenga efectos secundarios. Mientras lo logramos, los jóvenes deben recordar que la responsabilidad de la paternidad no solo es de quien se toma el anticonceptivo sino de las dos personas tanto el hombre como la mujer», sostuvo.
La investigadora consideró que los métodos anticonceptivos definitivos no son una opción adecuada para gente joven, por eso es fundamental encontrar nuevas opciones anticonceptivas.
Dirección General de Divulgación de la Ciencia
Publicado en El Universal