Sufrir menos dolor en el alumbramiento reduce el riesgo de depresión postparto

Sufrir menos dolor en el alumbramiento reduce el riesgo de depresión postparto
Sufrir menos dolor en el alumbramiento reduce el riesgo de depresión postparto

Las mujeres que recibieron epidural tuvieron una tasa de un 14% de depresión a las 6 semanas del parto, frente al 35% de las que no tuvieron forma de mitigar el dolor

El control del dolor durante el parto y después del parto puede reducir el riesgo de depresión posparto, según escribe la directora del Centro Asher de la Universidad Northwestern para el Estudio y Tratamiento de los Trastornos Depresivos, en Evanston, Illinois, Estados Unidos, Katherine Wisner, en un editorial que se publica este miércoles en «Anesthesia & Analgesia».

El editorial de Wisner se basa en un nuevo estudio chino que descubrió que las mujeres que tenían controlado el dolor con la epidural durante el parto vaginal presentaban un riesgo mucho menor de depresión postparto que las mujeres a las que no se les puso esta anestesia. «Maximizar el control del dolor en el parto con el equipo obstétrico y el anestesista podría ayudar a reducir el riesgo de depresión posparto», afirma Wisner.

El estudio chino detectó que las mujeres que recibieron la epidural para aliviar el dolor durante el trabajo de parto por vía vaginal tuvieron una tasa de un 14 por ciento de depresión a las seis semanas después del parto en comparación con casi el 35 por ciento de tasa de depresión entre las que no tuvieron una forma de mitigar el dolor. La epidural era el único medio de control del dolor a disposición de las mujeres de este análisis.

La investigación también encontró que la lactancia materna era más frecuente en el grupo que recibió la epidural para el dolor en comparación con las mujeres que no, con un 70 por ciento frente a un 50 por ciento. «Estos resultados son muy interesantes y debe investigarse más para confirmarlos, especialmente en las mujeres en mayor riesgo de depresión posparto y en las de otras culturas», señala Wisner.

La incidencia del dolor posparto agudo severo es de aproximadamente el 11 por ciento, informa Wisner en el artículo. Por su parte, la incidencia de dolor crónico varía, según el estudio, del 1 al 10 por ciento para el parto vaginal y entre el 6 al 18 por ciento después de una cesárea.

Factores biológicos y emocionales contribuyen a la depresión posparto, que afecta a un 14,5 por ciento de las mujeres que dan a luz. Según los autores de este trabajo, se debe analizar la posibilidad de una depresión en una mujer que tiene dolor crónico entre uno a dos meses después del parto. Además, el control del dolor posparto agudo ayuda a la capacidad de la nueva madre de cuidar a su hijo.

«El control del dolor dispone a la madre a tener un buen comienzo en lugar de empezar los cuidados derrotada y exhausta –subraya Wisner–. Ya sea un parto vaginal o una cesárea, el control del dolor en el puerperio es un problema de todas las nuevas madres. No hay manera de tener un parto sin dolor. El objetivo es evitar el dolor severo. Tiene mucho sentido controlar el dolor de parto para que una mujer desarrolle cómodamente su papel de madre».

Fuente: abc.es

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