Malformaciones uterinas provocan infertilidad

El genetista del IMSS en Jalisco, José Elías García Ortiz, afirmó que las malformaciones uterinas se ubican entre los principales motivos de abortos recurrentes y, en consecuencia, se considera un fuerte problema de fertilidad.

El experto, adscrito al Centro de Investigación Biomédica de Occidente (CIBO) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), indicó que este tipo de alteraciones se consideran frecuentes, toda vez que ocurren en una de cada dos mil mujeres.

Dijo que se trata de eventos que ocurren en la etapa embrionaria al momento de la formación de los genitales internos sin que se tenga una causa concreta y agregó que la mayoría de las veces se llega al diagnóstico cuando la mujer no logra embarazarse.

“Generalmente después del segundo o tercer aborto”, es cuando la mujer acude al ginecobstetra y se inicia un estudio integral para llegar al diagnóstico, explicó el médico.

Añadió que en este abordaje se requiere que la paciente sea valorada por el endocrinólogo, así como por el genetista porque, aunque generalmente estas anomalías son aisladas, en algunos casos suelen acompañarse de afectaciones en otros órganos o sistemas del cuerpo, especialmente en los riñones.

El problema se manifiesta desde útero tabicado (caracterizado por la división de este órgano por una especie de tabique) y útero bicorne (en su parte inferior es normal, tanto el cuello como el cuerpo, y en su segmento superior es doble) hasta agenesia o ausencia del mismo, dijo.

La primera de ellas es la más frecuente y afortunadamente en el grueso de los casos, con una cirugía se logra corregirlo y en consecuencia, se posibilita el embarazo.

En un hospital de concentración como el de Ginecobstetricia del Centro Médico Nacional de Occidente (CMNO) del IMSS Jalisco, se practican entre ocho y 10 cirugías anuales con este fin.

Detalló que en el caso del útero tabicado, las paredes internas de este órgano son muy fácilmente recuperables, de manera que tras la cirugía, “con tres menstruaciones se acabó el problema”, lo difícil viene cuando se trata de úteros bicornes o que el tabique es tan grande que impide su corrección.

Para reconocer que se padece una alteración mulleriana, esto puede sospecharse desde la pubertad, muy concretamente ante la falta de menstruación (amenorrea) o el hecho de que ésta sea muy irregular. Un historial familiar con este tipo de malformaciones puede incrementar la posibilidad de desarrollarlo.

Lo importante es que ante estos síntomas, se acuda con el ginecólogo para que haga el diagnóstico y el abordaje que corresponda y evitar así que la anormalidad se capte ya cuando la mujer está intentando embarazarse sin éxito, agregó.

Publicado en El Siglo de Torreón

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