Las graduadas en la Universidad son madres ocho años más tarde

Las mujeres que no terminan la primaria tienen su primer hijo antes de los 20. Las universitarias, recién son madres a los 28. En la UNC, el 87% de los que egresan aún no tienen hijos

23/12/2012 00:01 , por Marcela Fernández

Las mujeres con estudios universitarios completos tienen a sus hijos ocho años más tarde que las que no terminan la escuela primaria.

Mientras las primeras recién son madres, en promedio, a los 27,7 años, las mujeres con primaria incompleta tienen a su primer hijo antes de los 20 años (19,8 años).

Los datos surgen de un estudio publicado este mes en la última edición del Observatorio de la Maternidad, y realizado por Carina Lupica, licenciada en Ciencias Políticas y directora ejecutiva del organismo.

El trabajo también muestra que si bien esta postergación vinculada a la mayor cantidad de años de educación formal también se da entre los varones, es menos marcada.

Así, los hombres con educación universitaria completa tienen su primer hijo en promedio casi a los 30 años (29,6), los que no terminaron la escolaridad primaria se convierten en padres a los 23,1 años, con una postergación de seis años y medio entre unos y otros.

Por otra parte, en general, en la Argentina las mujeres son dos años más jóvenes que los varones a la hora de tener su primer hijo: ellas se convierten en madres a los 23,3 años en promedio, mientras ellos son padres recién a los 25,1 años.

Egresan antes de ser padres. Sin embargo, tal como advierte el estudio, ese promedio oculta el hecho no menor de que el momento de la paternidad para ambos sexos se modifica en función del nivel educativo alcanzado. Esta situación también se advierte en los datos estadísticos de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) que muestran que ocho de cada 10 estudiantes (el 86,3 por ciento) de esa alta casa de estudios no tienen hijos, lo que también se refleja en el caso de los egresados. De los 4.142 estudiantes que egresaron de la UNC en 2011, el 87,4 por ciento no tenía hijos en el momento de finalizar sus estudios de grado.

Pero las mujeres, cualquiera sea su educación formal, siempre tienen hijos más jóvenes que los varones. En promedio la diferencia es de dos años, con las excepciones de los dos extremos (primaria incompleta y universitaria completa) en que la brecha aumenta a tres años.

De acuerdo con el estudio, las chicas retrasan la maternidad un año por cada ciclo educativo que logran completar. Pero cuando terminan los estudios universitarios la postergación se incrementa a tres años.

Menos estudios, más hijos. “Es tradicional que la fecundidad en las mujeres siempre tenga una diferenciación por nivel socioeconómico”, señaló el investigador de Conicet y doctor en demografía Leandro González, quien puntualizó que si bien son varios los factores que afectan la fecundidad femenina, una variable no menor es precisamente el nivel educativo.

En la misma línea, Alejandra Domínguez, coordinadora del Programa de Género de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), indicó que este factor no sólo incide en aumentar la edad materna sino también en el número de hijos. “A mayor nivel educativo se incrementa la edad de las madres pero también disminuye el número de hijos”, afirmó y precisó que mientras entre las mujeres más vulnerables el promedio ronda los cinco niños, entre las que tienen más estudios la cantidad está en general entre los dos y tres hijos.

Para González, la mayor formación suele permitir a su vez una planificación más eficaz de la familia, en lo que implica decidir cuándo se tienen los hijos y cuántos niños se desean. En esto se incluye el adecuado conocimiento del ciclo fértil, el conocimiento y acceso a métodos anticonceptivos, así como su uso adecuado. “Además de planificar la maternidad, también aparece una planificación de su proyecto de estudio y de trabajo, ya que suelen comenzar a tener los hijos recién después de finalizar los estudios y de insertarse en el mundo laboral”, señaló González.

Condiciona el futuro. Para el demógrafo, además, otra diferencia importante es que las mujeres con menos estudios que son madres en la adolescencia o apenas concluida ésta, siguen teniendo hijos prácticamente a lo largo de toda su vida fértil.

“Tal vez se vincule a que las intervenciones para planificar la fertilidad en este grupo no tienen la misma eficacia, aunque también hay una pauta cultural que responde a familias amplias, y fecundidad temprana y extendida”, indicó. También señaló que si bien hay una correlación entre un bajo nivel educativo y la fecundidad temprana, no es posible discernir cuál de estos dos factores es determinante del otro. En cualquier caso, lo que está claro, advirtió González, “es que en términos de futuro, este queda condicionado por la fecundidad temprana y numerosa”.

“Esa situación al menos condiciona la posibilidad de terminar los estudios, por la demanda de cuidar a los hijos”, dijo, y señaló que en ese marco suele hablarse de una transmisión intergeneracional de la pobreza. “Y es que, aunque no lo garantice, la educación es uno de los principales factores de la movilidad social ascendente y, por lo tanto, de un mejor ingreso”, finalizó el demógrafo.

Publicado en La Voz

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