Las emociones durante el embarazo

Las emociones durante el embarazo
Las emociones durante el embarazo

Está comprobado que el estado anímico que puedas tener durante el embarazo afectará positiva o negativamente a tu hijo. Por lo tanto, la educación emocional debe empezar desde la gestación.

No es necesario que sufras ningún trastorno para acudir a un psicólogo prenatal a que te guíe y haga seguimiento durante todo el proceso y hasta después del parto. Él aclarará tus dudas, calmará tus miedos e inseguridades y te ayudará a transitar placenteramente hacia tu nuevo estado.

Prepararte para el embarazo y la maternidad

Desde antes de quedar embarazada, lo ideal es que empieces a prepararte para la maternidad. En el momento en que decidas junto a tu pareja tener un hijo verán el cambio de vida que supone la llegada de un nuevo miembro a la familia y es posible que les asalten dudas provocadas por el miedo a no hacerlo bien.

Esto es normal, dado que traer un niño al mundo es una responsabilidad enorme y para toda la vida, pero si sienten el deseo serán capaces de superar todas las dificultades que se presenten.

Mientras buscas embarazarte, deberás comenzar por modificar tus hábitos de conducta. Acostúmbrate a llevar una vida más saludable: dieta balanceada, ejercicio físico, orden en los horarios de comida y de sueño, y nada de alcohol y tabaco.

Evita los pensamientos negativos como “nunca voy a conseguirlo”, recuerda en cambio que a veces se tarda un tiempo en embarazarse. Aleja de ti el estrés provocado por factores externos como el trabajo: algo importante en este momento es la serenidad y el aprender a relativizar los problemas.

Si necesitas ayuda extra para alcanzar tu tranquilidad, practica yoga o meditación. Si sufres ansiedad de manera puntual, sal a dar un largo paseo.

Los nueve meses de gestación serán determinantes en la vida de tu futuro hijo tanto como la relación afectiva que establecerás en sus primeros meses de vida. Como vivas tu embarazo afectará al modo en que llevarás la crianza de tu bebé, y todo ello tendrá consecuencias en el desarrollo cognitivo, emocional y social a lo largo de su vida.

Por lo tanto, si pasas dificultades económicas, tienes problemas de pareja u otro tipo de conflictos deberás de prestar mucha atención para que afecten lo menos posible tu estado emocional.

Si vives tu embarazo en un estado permanente de estrés, segregarás hormonas que aumentarán la intolerancia de tu hijo al estrés. Si sufres depresión o ansiedad durante la gestación, es probable que tu pequeño tenga déficit de atención o hiperactividad.

La situación anímica en la que te encuentres puede llegar a afectar, incluso, al coeficiente intelectual de tu niño.

Cambios emocionales trimestre a trimestre

Al principio, vivirás momentos en los que tendrás la sensación de que tu embarazo no es real, algo que se te pasará cuando oigas los latidos del corazón de tu bebé en la primera ecografía. Es normal que sientas miedo pensando si podrás enfrentar tu nueva responsabilidad. Asumir tu nueva realidad te costará un tiempo, pero todas las inseguridades se te pasarán en cuanto tengas a tu hijo en brazos.

En el primer trimestre pasarás del llanto a la risa sin motivo. Las causantes de estos altibajos emocionales son las hormonas, en concreto los estrógenos y la progesterona. Saberlo no te evitará vivir en una montaña rusa, pero entender lo que te pasa te ayudará a sobrellevarlo.

El apetito sexual disminuirá por el cansancio, el sueño y las molestias físicas que tendrás. Es vital que tu pareja sea comprensiva y paciente en esta etapa. Tiene que hacerte sentir amada y generar calma.

Durante el segundo trimestre te sentirás más tranquila emocionalmente ya que los cambios hormonales se estabilizarán. Los movimientos de tu bebé, a partir de la semana 20, crearán momentos muy bonitos y emotivos. Esto producirá un cambio en tu estado de ánimo: te sentirás entusiasmada.

También, acudir a las clases de preparación al parto y comenzar a preparar las cosas de tu bebé te servirá para tomar más conciencia de tu estado de buena esperanza.

Además, habrás recuperado tu energía y vitalidad porque ya no tendrás tantas molestias. Todo esto favorecerá a que recobres tu apetito sexual. Aunque en algunas mujeres nace el miedo a hacer daño a su pequeño, puedes estar tranquila, mantener relaciones sexuales con tu pareja no pondrá en peligro a tu bebé. Disfruta de esta etapa en la que tu sensibilidad aumentará considerablemente.

El tercer trimestre es una etapa muy feliz porque ya se acerca la hora de tener contigo a tu hijo y por las atenciones que recibirás. Al ser tan notorio tu estado, todo el mundo se preocupará por ti, te cederá el asiento, te ayudará con el peso, se preocupará por cómo te encuentras.

No obstante, puede ser que aumente tu ansiedad y que, de nuevo, aparezca el miedo a no estar preparada. Quizás, tengas sentimientos de vulnerabilidad, volverá a disminuir tu apetito sexual y, probablemente, te sentirás gorda y fea.

En este caso, tu pareja deberá extremar las atenciones y las demostraciones de afecto con el objeto de hacerte ver que cuentas con su apoyo en todo momento.

Fuente: www.prodigy.msn.com

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