La vida moderna amenaza la fertilidad masculina

jue, 20-dic-12 10:33
Por Agencias

LA HISTORIA de la infertilidad masculina es relativamente nueva: a pesar de que este fenómeno es responsable de cerca del 30% de las dificultades para concebir, el tema todavía se habla en voz baja. Pero algo de eso cambió esta semana, gracias a la notoriedad que adquirió un ambicioso estudio francés, que arrojó resultados decidores: en los últimos 20 años, la fertilidad de los hombres en ese país disminuyó 32,2%.

El estudio, liderado por la epidemióloga Jöelle Le Moal, del Instituto Francés para la Vigilancia de la Salud, analizó muestras de semen de 26.609 varones sanos, todos parejas de mujeres infértiles y que habían concurrido a uno de los 126 centros de fertilización asistida franceses en los últimos 17 años.

Se sabía que la fertilidad masculina estaba experimentando una tendencia a la baja, pero los resultados sorprendieron incluso a los investigadores: en las últimas dos décadas, la concentración de espermatozoides, uno de los más importantes indicadores de fertilidad, pasó de 73,6 millones por cada mililitro de semen a 49,9 millones.

Y si bien este estudio no ahonda en detalles sobre las posibles causas de este fenómeno, Le Moal explica a Tendencias que la vida moderna y sus vicios es clave: factores como la contaminación ambiental y hábitos propios de nuestro tiempo, como el sedentarismo, el sobrepeso y el tabaquismo, son los responsables de esta peligrosa tendencia.

Un estudio desigual

Hace tiempo que la discusión científica viene rondando el tema de la caída de la fertilidad masculina en el mundo. Un estudio de 1995 realizado con donantes de semen de la comuna de París entre 1973 y 1992 ya había revelado una disminución de 2,1% anual en la concentración de espermatozoides. Sin ir más lejos, en nuestro país, el Instituto Valenciano de Fertilidad (IVI) realizó en 2009 un estudio que mostró que 85% de los hombres que acudían al centro tenían algún tipo de problemas en los parámetros de calidad de sus espermatozoides, como alteraciones en la motilidad (capacidad para moverse) o morfología (forma) de los espermios.

Pese a las evidencias, el tema todavía no concita una opinión unánime en la comunidad científica. Los resultados varían de un país a otro y muchas veces no hay consistencia entre las muestras estudiadas. Es por eso que el estudio francés tiene tanta relevancia: es la única investigación con datos de todo un país. Esta facilidad proviene de que Francia cuenta con una base llamada Fivnat, que registra todos los intentos de fertilización en los centros de reproducción asistida desde los 80. “El registro es extremadamente precioso y no estoy segura de que una base de este tipo exista en otra parte del mundo. Fuimos muy afortunados”, dice Le Moal.

El efecto de la vida moderna

Los casi 50 millones de espermatozoides de los hombres franceses todavía están por encima del umbral en que se habla de infertilidad (15 millones por mililitro). Sin embargo, según este estudio, es una cantidad que ya comienza a impactar en la capacidad de la pareja de concebir y en el tiempo que tarda.

No es todo. Otro indicador de calidad de los espermatozoides, su normal morfología, también ha resultado dañada en los últimos años. La investigación encontró una significativa caída de 33,4% para este indicador en el mismo período.

En estos resultados pesa mucho la forma en que hoy desarrollamos nuestra vida en las grandes ciudades. El reporte francés no buscó determinar con precisión las posibles causas de este fenómeno, pero los investigadores franceses sugieren no obviar la creciente evidencia sobre el impacto de los disruptores endocrinos (sobre todo en el período de gestación) sobre la producción de espermatozoides. Estos son sustancias químicas ampliamente utilizadas en algunos plásticos e insecticidas y capaces de alterar la producción de espermatozoides en la pubertad y la adultez, aun cuando la exposición haya sido en el vientre materno.

La explicación la da el doctor Marcelo Marconi, urólogo y andrólogo de la Unidad de Andrología de IVI. En los hombres, las hormonas LH y FSH dirigen la producción de espermatozoides desde la adolescencia. El problema con los disruptores endocrinos es que “son moléculas que, una vez en el organismo, se comportan como hormonas”, por lo que interfieren con las encargadas de la producción de espermios.

Precisamente ese impacto quiso establecer un estudio de 2009 publicado en la revista Fertility and Sterility. Según la investigación, los hombres que tenían mayores niveles de Bisfenol-A -un producto químico muy utilizado en envases de plástico y latas de bebidas- en la orina tenían un riesgo entre dos y cuatro veces superior de tener mala calidad de esperma, lo que incluía baja concentración de espermatozoides y poca vitalidad y movilidad de éstos.

“Comparados con hombres sin Bisfenol-A detectable en la orina, tenían más de tres veces de riesgo de baja concentración espermática y poca vitabilidad, más de cuatro veces de riesgo de bajo conteo espermático y más de dos veces de riesgo de menor motilidad”, señaló uno de los autores del estudio, el doctor De-Kun Li.

Según Marconi, lo mismo ocurre con los ftalatos, una sustancia química usada para dar flexibilidad a los plásticos y a la que estamos constantemente expuestos, sobre todo por la enorme cantidad de años que demora este material en degradarse en la naturaleza.

Y por supuesto, mucho tienen también que decir algunas de las peores características de la modernidad: el aumento de los índices de obesidad, tabaquismo y sedentarismo. Marconi asegura que los hombres con mayores niveles de tabaquismo tienden a generar espermiogramas de peor calidad y, según un estudio de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, un aumento de cerca de 10 kilos en el peso del hombre aumenta la posibilidad de infertilidad en 10%.

Pero lo más peligroso en esta historia es que los verdaderos números de infertilidad masculina podrían ser incluso más altos que los que describe este estudio. Según los investigadores, en Francia todas las personas pueden acceder a la reproducción asistida, pero quienes más concurren a esta técnica son las de más altos ingresos. Y en ellos, se sabe, los niveles de tabaquismo, sobrepeso y estilos de vida poco saludables son menores, lo que podría hablar de una cifra oculta de infertilidad masculina en los sectores de menores recursos en todo el mundo.

Publicado en Panorama Diario

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