La renuncia más difícil

Pero más allá de la atención médica como tal, existe otro aspecto que se cuida cada vez más, y es el relativo a la salud mental de estos pacientes.

Y es que el proceso por el que atraviesan estas parejas, o mujeres solas, puede llegar a ser, en el mejor de los casos, difícil y, en el peor, traumático. Así, no es de extrañar que los estudios más recientes desvelen que la tasa de abandono se sitúe en los tres ciclos, es decir, tres intentos. Tras estos, el 60 por ciento de las parejas abandona el tratamiento. Según explica la profesora de Psicología y miembro del Instituto de la Investigación Polibienestar de la Universitat de València, Estrella Durá, de los pacientes que desisten, ente el 25 y el 35 por ciento lo hace por motivos de estrés psicológico. Aunque algunos vuelven a intentarlo pasado un año de la renuncia.

Existen, en este sentido, dos grupos diferenciados. Las parejas que tienen problemas para concebir, y las mujeres homosexuales o sin pareja. A nivel médico no existen diferencias, pero en el aspecto psicológico, la primera fase del tratamiento resulta más frustrante para el primer grupo. Los problemas más frecuentes durante este periodo son la tristeza y la depresión, que perdura hasta que se halla el motivo de la infertilidad. En estos casos, es vital tener en cuenta la actitud que toman ante el problema y qué tipo de relación existe en la pareja. Pese a que no existen datos respecto a si el proceso causa la ruptura de un determinado número de ellas, sí se ha comprobado que existe una mayor implicación de las mujeres aunque el problema les ataña a los dos. «Ellas suelen presentar un mayor sentido de culpabilidad, pero la de ellos es más difícil de tratar».

Luego llega la fase de la espera, en la que conocerán si su deseo se cumple. Ahí es donde suelen darse los cuadros de ansiedad.

¿Y qué ocurre cuando el resultado es el esperado? La relación paterno-filial es distinta, pues se trata de un niño muy deseado, lo que muchas veces lleva a los padres a la sobreprotección.

Durá, junto con la psicóloga del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) Verónica Giner y la psicóloga del hospital La Fe Cristina María Sáez, son las directoras del «Máster en Infertilidad: Aspectos Psicosociales, Médicos y Legales» que imparte por primera vez y de manera pionera en la Comunitat, la Universitat de València y que comienza el próximo mes de octubre.

Publicado en La Razón

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