La psicología, aliada de la reproducción asistida

Las técnicas de reproducción asistida son ya el origen del nacimiento de aproximadamente un 2% de los niños que ven la luz en países occidentales. Esto avala el éxito de estas técnicas que tienen más de 30 años. Sin embargo, aún no se ha conseguido que las parejas pasen por esta experiencia sin ninguna afectación psicológica. Se trata de tratamientos largos, caros y costosos tanto física como emocionalmente. Por suerte, casi a la par que se desarrollaron estos procedimientos, nació como especialidad la psicología de la reproducción. Hoy en día, cualquier centro de reproducción asistida que se precie ofrece a sus pacientes la posibilidad de consultar con un psicólogo, aunque la atención psicológica dista de ser homogénea en todas las clínicas.

Para intentar cambiar esta situación y acercar la psicología reproductiva a todos los actores involucrados en este proceso, la Sociedad Española de Fertilidad acaba de publicar el (Manual de Intervención Psicológica en Reproducción Asistida (Editorial Médica Panamericana, 2012) que, según una de sus coordinadoras, la psicóloga de los hospitales Vall d’Hebron y Quirón de Barcelona Montserrat Roca, servirá para que todos los profesionales involucrados en las TRA “desde el embriólogo a las enfermeras” conozcan la importancia de esta atención tan alejada de las probetas.

La psicología de la reproducción tiene poco que ver con la que se ve en los gabinetes y hospitales. Como explica Roca, uno de los principales papeles de estos profesionales es hacer una criba de los donantes de gametos, tanto de espermatozoides como de ovocitos. “No sólo tenemos que ver que son personas libres de psicopatologías; también ha de comprobarse que, en un futuro, no tendrán intención de buscar al posible fruto de su donación”, subraya la especialista.

Pero, además, los psicólogos prestan atención a los pacientes que se someten a estos procesos. ¿A todos? No, sólo a los que les hace falta, excepto un caso: aquellos que van a tener hijos precisamente con gametos donados. Aunque no se hace por sistema, es el protocolo que se sigue en la clínica donde ejerce Roca y el que la experta recomienda.

Sin embargo, ser atendidas por un psicólogo suele ser una experiencia positiva para las mujeres que se someten a TRA. “Es cierto que los hombres están algo discriminados en este sentido, pero la realidad es que sufren menos psicológicamente; la mujer tiene más presión social por ser madre y es en la que recae la medicación”, apunta Roca.

Una de las cosas que puede hacer una mujer en la consulta de un psicólogo especialista en reproducción es preguntar todas aquellas dudas que no caben en la consulta de un ginecólogo. “Se trabaja mucho en contra del pensamiento mágico. Es muy habitual que a una pareja que está tratando de tener hijos se les diga que se vayan de viaje y que así seguro que lo consiguen; es muy frustrante cuando esto no sucede”, explica la psicóloga del manual, en el que han participado diez expertos.

En su lucha contra este pensamiento mágico está el desmontar mitos. Roca comenta que es increíble lo que las personas llegan a probar porque han escuchado que aumenta las posibilidades de embarazo, “desde ponerse con las piernas arriba y mantener la postura media hora después del coito hasta hacer el amor con un vaso de agua debajo de la cama”. Los psicólogos han de hacer ver a la paciente lo que ésta en realidad ya sabe, pero nunca se va a atrever a comentar con el ginecólogo que la atiende.

Por último, el papel de la psicología es imprescindible en uno de los momentos más duros al que puede enfrentarse una pareja que busca ayuda para tener hijos. “El psicólogo ayuda a elaborar el duelo, acompaña cuando se ha de tomar la decisión de no tener hijos u optar por la adopción”, concluye Roca.

Publicado en El Mundo

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