La maternidad tardía y la reproducción asistida aumentan los partos prematuros

El 7% de los bebés que sobreviven en el mundo tienen dos de las discapacidades más severas: pérdida de visión y problemas de desarrollo neurológico

El vídeo del primer año de vida de un prematuro  ha dado la vuelta al mundo estos días. El pequeño Ward Miles ha emocionado a la red con su lucha, pero no es el único. La maternidad cada vez más tardía y el incremento de los embarazos a través de técnicas de fertilización han provocado un aumento importante del número de niños prematuros en los últimos 20 años. Aunque esas causas no se pueden comprobar científicamente, los médicos apuntan a que esa relación viene condicionada por la elevada tasa de embarazos múltiples que se producen con las técnicas de reproducción asistida. El responsable del servicio de Obstetricia de Salut de la Dona Dexeus, el Dr. Bernat Serra, indica que “así como en embarazos espontáneos la tasa de embarazo múltiple es inferior al 1%, en los conseguidos mediante reproducción asistida supera el 25%. A su vez la prematuridad afecta a entre el 30 y 60% de los embarazos múltiples”. Además las mujeres que quedan embarazadas mediante técnicas de reproducción asistida tienden a tener una edad mayor que aquellas que lo hacen espontáneamente. “A mayor edad existe un mayor porcentaje de mujeres con patología médica concurrente como la hipertensión arterial, el hipotiroidismo o la diabetes, que aumentan la probabilidad de complicaciones durante el embarazo que obliguen a una finalización de la gestación antes de llegar a término”, concluye el Dr. Bernat Serra.

En 2012, nacieron en España 31.000 bebés prematuros (antes de la semana 37 de gestación), 6.000 de ellos en Catalunya, lo que supone un índice de entre un 6-8% del total de nacimientos, una de las tasas más altas de Europa. “La proporción desciende evidentemente cuando se considera a los prematuros de menor edad gestacional y que son los más graves”, afirma el Secretario General de la Sociedad Española de Neonatología, Francesc Botet.

El tiempo de gestación y el peso son determinantes, pero también lo es el sexo. Los niños corren más riesgo de nacer prematuramente que las niñas, y generalmente sufren más problemas de salud, incluyendo complicaciones de parto, según un estudio publicado recientemente por la revista Pediatric. El motivo se desconoce, una posible razón que se plantea es que las madres tienen mayor riesgo de sufrir hipertensión y anomalías en la cuando van a tener varones.

Las complicaciones más habituales que suelen surgir en los primeros días de vida son la falta de oxígeno, problemas digestivos, bajadas de azúcar e infecciones. Lluís Granados es uno de estos padres coraje que cuando estaba a punto de llevarse a su hijo Héctor a casa todo se complicó: “Llegamos a primera hora de la mañana como siempre, nos pusimos las batas verdes, los patucos y los gorros, pero Héctor no estaba a su incubadora de la UCI. Nos explicaron que tenía enterocolitis, que era de grave y a que jugábamos. Pasé los peores días de mi vida”, explica. De hecho, el nacimiento prematuro es la causa más importante del ingreso de neonatos en los hospitales españoles. “En algunos servicios de Neonatología puede representar casi el 100% de los ingresos”, afirma el Dr. Francesc Botet.

Método canguro

Con el aumento de la prematuridad, en los últimos años también han surgido nuevas formas para el tratamiento del bebé como la sofisticación de los respiradores o las mejoras en la alimentación parenteral. Sin embargo, también ha surgido un debate en torno al uso de técnicas más “humanizadas” para el cuidado de los recién nacidos. Cada vez, se intenta que haya una mayor implicación de los padres en los cuidados del prematuro, participando activamente.

Este es el caso del método canguro que se originó en países de Latinoamérica ante la falta de incubadoras, pero sus beneficios se han extendido a las maternidades de todo el mundo. En Catalunya se aplica con gran éxito en los hospitales de la Vall d’Hebron y de Sant Joan de Déu.

El método canguro pretende reproducir cómo viviría el bebé si aún estuviera en el vientre de la madre. El niño se coloca desnudo en contacto directo con la piel de la madre (o del padre), normalmente entre los pechos, para mantener el calor adecuado. “Requiere mucha disponibilidad de tiempo por parte de la madre, por lo que en nuestro entorno lo más habitual es que las madres hagan de ‘canguro’ a tiempo parcial, dedicando por lo menos dos o tres horas seguidas”, comenta el Dr. Francesc Botet.

Entre otras cosas, se ha demostrado que con este sistema el prematuro soporta mejor las intervenciones médicas y les ayuda a regular su temperatura corporal y frecuencia respiratoria. Además, favorece la adaptación del bebé a la lactancia materna, lo que conlleva también a fortalecer los vínculos entre la madre (o el padre) y su bebé. A su vez, los padres pueden estar más tiempo en contacto con su recién nacido, lo que les ayuda a sobrellevar mejor la estancia hospitalaria del niño.

A la hora de llevar estos cuidados centrados en el desarrollo se sigue una escala denominada NIDCAP que sirve para valorar individualmente los cuidados que son mejores para cada niño. “Este sistema nos ayuda a conocer qué tolera mejor y peor el bebé, así sabemos cómo hay que tratarlo para que su desarrollo neurológico sea mejor”, explica Ana Riverola, médico neomatólogo del hospital de Sant Joan de Déu.

Pequeños grandes luchadores

En el mundo, 15 millones de bebés nacen antes de tiempo, la mayoría de ellos en África y Asia, donde el índice de supervivencia es muy bajo. De hecho, un millón de niños muere en el mundo a causa de un nacimiento prematuro y otro millón por las complicaciones que la prematuridad provoca a largo plazo. Siendo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la segunda causa de muerte en los niños menores de 5 años.

En España, el índice de supervivencia de los bebés prematuros cada vez es más elevado. Actualmente, se consideran viables a partir de las 24 semanas, pero con una mortalidad alta en nuestro entorno. A partir de las 27 semanas de gestación se puede obtener una supervivencia del 75-80%. Después de las 30 semanas más del 95% salen adelante.

El Eunice Kennedy Shriver Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD, por sus siglas en inglés) ha desarrollado una calculadora para pronosticar los porcentajes de supervivencia y posible secuelas en prematuros de extremado bajo peso (por debajo de un kilo) de hasta 25 semanas de gestación, a partir de evaluaciones estandarizadas. Aunque los resultados no pueden considerarse un instrumento infalible para predecir qué le sucederá a un recién nacido porque cada niño es diferente, sirven para hacernos una aproximación rápida sobre la mortalidad y las secuelas asociada a esos prematuros.

Digan lo que digan las estadísticas, en LaVanguardia.com hemos conocido algunos casos de bebés muy pequeños con apenas 500 gramos de peso (e incluso algo menos) que han conseguido salir adelante. Este es el caso de la hija de una lectora que nació a las 26 semanas y pesó exactamente 435 gramos: “Estuvo tres meses y medio en neonatos y UCI de neonatos y gracias a su voluntad y al estupendo equipo de neonatologia del Hospital Universitario de Son Dureta salio adelante”, explica ‘Kelemvor’.

¿Pueden llegar a ser niños completamente normales?

A pesar de la prematuridad no son obligadas las secuelas. Pueden ser niños completamente normales. Pero muchas veces la lucha no termina al salir del hospital.

En primer lugar, hay que considerar la edad “corregida” a la hora de valorar todos los aspectos del desarrollo físico, neurológico y cognitivo, especialmente en los más prematuros. Y en segundo lugar, hay que ser muy prudentes en el diagnóstico de secuelas, ya que pueden existir trastornos transitorios.

Sin embargo, las secuelas más habituales son las neurológicas y motoras, con dificultad en algunos movimientos; dificultades sensoriales visuales o auditivas; déficit cognitivo; trastornos de conducta; y problemas respiratorios, en especial durante los dos primeros años de vida. En general, el 7% de los bebés que sobreviven tienen dos de las discapacidades más severas: pérdida de visión y problemas de desarrollo neurológico. Pero el mayor riesgo es para los nacidos antes de las 28 semanas de gestación. Se calcula que 52% de ellos tienen algún tipo de impedimento neurológico, según el informe publicado por la revista Pediatric.

El sufrimiento de los padres

La estancia en el hospital del bebé es una situación muy dura para los padres que tienen que regresar a casa si su recién nacido y pasar días, semanas e incluso meses yendo y viniendo a visitar a su bebé constantemente. Sintiéndose padres pero sin poder ejercer plenamente ese papel que con tanta ilusión han estado esperando. Una situación de estrés muy importante para los padres, que encuentran un apoyo en otros progenitores que han pasado por lo mismo.

Para ayudarse unos a otros y para reivindicar los derechos de los niños y sus familias, los padres de niños prematuros han creado la Federación Nacional de Asociaciones de Prematuros. En el Hospital del Vall d’Hebron un grupo de padres también ha creado un grupo en Facebook llamado Prematurs Vall Vall d´Hebron.  “En la actualidad estamos luchando porque se reconozca al niño prematuro como tal, con sus dificultades, en mayor o menor grado, debidas a su gran inmadurez, ya que parece que el prematuro deja de serlo desde el momento que se le da el alta de la UCI de neonatos y en realidad es una característica que acompaña al niño todos sus años de desarrollo y que por tanto es necesario tenerla en cuenta en todos los ámbitos sociales, educativos y médicos del pequeño”, explican los administradores de Prematurs Vall d’Hebron. Haber sido un niño prematuro es una marquita que los acompañará el resto de su vida.

Publicado en La Vanguardia

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