La infertilidad humana

La infertilidad humana
La infertilidad humana

No es lo mismo hablar de infertilidad, que de esterilidad y la diferencia es realmente simple: estéril es aquella persona que no tiene definitivamente la capacidad de procrear, mientras que infértil es aquella que no ha logrado un embarazo, pese a intentarlo y que tiene las condiciones para conseguirlo.

Se trata de un problema muy común. En 1956, un médico llamado Alan Frank Guttmacher (1898–1974) planteó que aproximadamente 7 por ciento de parejas en edad de no pueden procrear y definió como infértiles a quienes no hubiesen logrado el embarazo después de dos años de intentarlo.

Debido a esta frecuencia tan elevada, se iniciaron estudios e investigaciones clínicas, de modo que en la actualidad se conocen como causas atribuibles a: padecimientos de las trompas de Falopio y enfermedad pélvica; disminución en el número de espermatozoides vertidos en el órgano sexual femenino; alteraciones en la ovulación; diabetes; alcoholismo; trastornos alimentarios; obesidad y hasta tabaquismo, entre muchas otras dentro de las que se incluyen, 10 por ciento de causa desconocida (a las cuales se les ha denominado idiopáticas).

Casi por unanimidad se considera que el factor que determina esencialmente la fertilidad está dado por la implantación del óvulo, una vez que ya ha sido fecundado. Este proceso requiere del establecimiento de un verdadero diálogo, a nivel molecular, que debe coordinar por un lado al huevo y por otro, a la capa primaria de la matriz conocida como Endometrio. Pero para que se pueda generar una condición efectiva de implantación, se debe regular un verdadero eje a través de la producción de hormonas por un par de pequeñas glándulas localizadas en la parte media del cerebro llamadas Hipófisis e Hipotálamo. Estas dos estructuras y sus productos hormonales van a marcar la modulación de los ciclos menstruales en la mujer y así preparar al endometrio para volverse receptivo. Si por cualquier razón se llegase a dar alguna alteración en este mecanismo, la condición será claramente una ausencia de implantación y por lo mismo, se concretará la menstruación y el fallo en el embarazo.

Dentro de las últimas investigaciones se ha logrado catalogar a un elemento que está directamente involucrado en el desarrollo endometrial y que se ha llamado Factor Asociado al Sangrado Menstrual (o EFAB por sus siglas en inglés). Este componente se relaciona a las fases secretorias y menstruales tardías del periodo en cada mujer. Muy probablemente esté asociado a problemas de implantación y por lo mismo, el conocimiento más profundo de este factor puede ser fundamental en la identificación, así como el pronóstico y vigilancia de las mujeres infértiles.

Los mecanismos que condicionan la implantación y por lo mismo el embarazo son literalmente exquisitos e interdependientes. Esto nos lleva a darnos cuenta de que la implantación lleva elementos misteriosos y maravillosamente complejos, ya que no solamente dependen de niveles estructurales sino también moleculares. Por eso es fácil suponer que cambios mínimos en estas combinaciones impidan el embarazo. Como sea, desde el punto de vista matemático y estadístico, la probabilidad de “gestar” en la población general es mínima, de modo que las implantaciones deberían ser raras. Constituye un verdadero fenómeno asombroso el hecho de que una mujer pueda embarazarse y del mismo modo, analizando todos los elementos involucrados en la fertilización, resulta extraño ver el mundo con sobrepoblación y escasez de recursos, incluyendo por supuesto, la de los alimentos, como si el embarazo fuese algo sencillo.

Muy frecuentemente los médicos son consultados por pacientes que de alguna manera están involucrados en problemas de infertilidad. Debido a que esto genera altos niveles de ansiedad, es determinante tener un conocimiento actualizado de esta condición para poder explicar que el embarazo es un proceso complejo e interdependiente. Siempre se debe buscar la alternativa de solución sin medicamentos, a través del conocimiento del ciclo menstrual y el momento de la ovulación invitando a establecer óptimas conductas en alimentación y la recomendación de hacer ejercicio cotidianamente. Por último, aunque se deben conocer los tratamientos, constituye una regla canalizar a las parejas con ginecólogos especializados en fertilidad, quienes albergan los conocimientos para lograr embarazos exitosos.

El embarazo seguirá siendo una condición portentosa, extraordinaria y definitivamente admirable, ante la que solamente debemos mostrarnos con humildad.

 Fuente: www.lajornadadeoriente.com.mx

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