La fuente del placer para las mujeres

Un nuevo libro señala que la conexión entre vagina y el cerebro es más fuerte de lo pensado. Con estimulación apropiada las mujeres pueden llegar no solo a orgasmos plenos sino a nuevos estados de conciencia.

Este año, la palabra vagina ha estado en boca de muchos. Hace una par de semanas lo fue cuando en Rusia sentenciaron a dos años de cárcel a las integrantes del grupo punk feminista Pussy Riot, que traduce algo así como la revuelta de la vagina. Y hace dos meses, en Michigan, Estados Unidos, la representante Lisa Brown fue censurada por haber dicho esa palabra durante uno de los debates sobre aborto en el capitolio de esa ciudad.

Ahora, la controversia ha sido generada por el libro Vagina, una nueva biografía, escrito por Naomi Wolf, la reconocida feminista autora de The Beauty Myth, un best seller que en 1991 puso en relieve la importancia desmedida que se le da en el mundo occidental a la belleza femenina.

En esta reciente obra Wolf revela los aportes más frescos de la neurociencia al tema, evidencia que, según ella, va a generar una nueva revolución sexual. “Hay información novedosa acerca de lo que la vagina es y hace, y conocerla liberará al cuerpo femenino del control patriarcal y la cultura de la vergüenza”, escribió la autora en su blog en el periódico The Guardian. Después de todo, ella considera que la manera como la sociedad trata a esta parte del cuerpo es una metáfora de cómo las mujeres son vistas en una cultura y un momento histórico dados.

Para Wolf, Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, estaba equivocado; las feministas de los años setenta, confundidas al darle todo el protagonismo al clítoris, y Shere Hite, socióloga que se hizo famosa con su informe sobre la sexualidad femenina, se quedó corta en su descripción sobre los genitales de la mujer. Luego de hablar con científicos, ella asegura que el verdadero centro de placer es la vagina.

Y no solo se refiere al placer físico. Las terminaciones nerviosas que se esconden en las paredes de este canal se conectan directamente al cerebro y producen estados de conciencia. Esta conexión vagina-cerebro es tan fuerte que muchos de los neurocientíficos que Wolf consultó lo consideran un solo sistema. “La vagina no es simplemente un órgano sexual, es un mediador de neurotransmisores poderosos. Yo les preguntaba a los expertos si la consideraban parte del cerebro y me decían ‘por supuesto’. Son un solo sistema en términos neurológicos”, dijo Wolf en una charla en el Royal Institute de Londres.

Cuando la vagina es adecuadamente estimulada -e incluso cuando una mujer anticipa en su mente un encuentro sexual- se produce una lluvia de estimulantes naturales en el cerebro, entre los que está la dopamina, un neurotransmisor que produce motivación, confianza, concentración en objetivos concretos y un sentido de seguridad en sí misma. Wolf la llama “la hormona femenina por excelencia”. Luego, cuando la mujer tiene un orgasmo libera oxitocina, hormona relacionada con el afecto, el apego y la conexión entre las personas. Con este coctel químico que se produce en el cerebro gracias al estimulo de la vagina, este órgano no solo es un centro de placer, sino un mediador de la confianza y la creatividad femeninas. Así, el placer sexual es, en últimas, un medio para la libertad de la mujer.

Prueba de esta conexión es que en experimentos de laboratorio los científicos han podido constatar que con el estímulo de la vagina diferentes partes del cerebro, encargadas de funciones muy específicas, se activan inmediatamente.

Cuando Wolf se enteró de este hecho, muchos otros interrogantes de tipo político relacionados con la sumisión de la mujer empezaron a tener sentido. El gran poder de la vagina en las mujeres, explica por qué durante 5.000 años se ha tratado de controlar culturalmente la sexualidad femenina con diferentes estrategias, incluida la mutilación genital, dice la autora.

Toda esta aventura de conocimiento comenzó hace cuatro años, cuando Wolf cumplió 45 años y notó que sus orgasmos no eran tan maravillosos como antes. Era una gran pérdida pues, según relata, no solo tenía la capacidad de sentirlos con la estimulación del clítoris, sino también con la de la vagina, una experiencia que le hacía ver los colores más brillantes y el entorno más nítido. Preocupada, consultó a un experto que le diagnosticó una deformación en la columna, la cual ocasionaba presión en el nervio pélvico.

Finalmente ella se recuperó con una intervención quirúrgica. Pero su interés en el nervio pélvico continuó. Al profundizar sobre el tema encontró que este nervio es crucial en el placer sexual. Lo primero que notó es que se ramifica en la base de la columna vertebral y unas terminaciones se conectan con el clítoris, mientras otras lo hacen en la cabeza del cuello uterino, en el recto o las paredes del canal vaginal. Todas ellas se comunican con el cerebro a través de la espina dorsal.

En ese sentido, la vulva, el clítoris y la vagina son las partes más superficiales del órgano sexual femenino. El resto se encuentra en todas estas redes de nervios escondidos detrás de dichas estructuras. Además Wolf se enteró de un dato que puede ser útil para muchas parejas. Antes se creía que el punto G y el clítoris eran entidades separadas: hoy se sabe que forman el norte y sur de una misma estructura neural.

El asunto es que este cableado, en cada mujer, está organizado de manera diferente y eso explicaría las diferencias en la respuesta sexual entre las mujeres. Unas tienen más ramificaciones en la vagina, otras las tienen en el clítoris y muchas otras en el perineo, la piel entre la vagina y el ano. Por eso, unas son más proclives a un orgasmo vaginal, otras al clitoriano, otras al sexo anal, mientras hay algunas que sienten más en el punto G. En contraste, el cableado sexual masculino es más sencillo pues el nervio dorsal del pene es más uniforme. En ellos todo se resume a un círculo de placer alrededor de dicho miembro.

Con esta explicación fisiológica Wolf comprendió que muchas mujeres no han tenido esta experiencia profunda porque ni ellas ni sus amantes conocen estos datos y piensan, erróneamente, que en materia de sexo, lo que funciona para una es bueno para todas. A esto se suma el modelo ‘pornográfico’ actual para hacer el amor. “Es rápido, lineal, orientado a una meta y concentrado en estimular solo una o dos áreas del cuerpo de la mujer”.

El sistema vagina-cerebro es tan complejo que se altera con el estrés. Así, cuando una mujer está emocionalmente afectada por algún motivo será más difícil que este sistema fluya y se prepare para el sexo. “Si el amante irrespeta a una mujer en las últimas 24 horas cuando llega la hora de tener una relación sexual, ella no pueden sentirlo y no puede olvidar el asunto pasado. Esto sucede por la correlación directa entre estas dos cosas”.

De la misma manera, Wolf comprobó que cuando una mujer es violada, cambia la manera en que opera el sistema nervioso autónomo. Un estudio, por ejemplo, mostró que aquellas que han sido violentadas sexualmente tienen respuestas fisiológicas diferentes cuando ven videos eróticos. Otro trabajo mostró que muchas de ellas padecen de una serie de síntomas sorprendentemente asociados con el evento, como tinnitus (ruido en los oídos) y vértigo.

En conclusión, la respuesta de Wolf para el 40 por ciento de las mujeres que tienen bajo deseo sexual y el 30 por ciento que reporta incapacidad para llegar al orgasmo durante el coito es entender más la anatomía del placer. Una buena sexualidad las llevará a sentirse más empoderadas y felices.

Como era de esperarse, no todos están de acuerdo con sus declaraciones. Las más contrariadas son las feministas pues consideran que Wolf reduce el poder de la mujer a un tema biológico. Por otro lado están quienes consideran simplista pensar que la solución a las disfunciones sexuales de miles de mujeres está en la excitación apropiada de esta zona erógena sin tener en cuenta otros factores psicológicos y ambientales. Y por último, están las que la critican porque consideran que todo esto ya era de conocimiento de las mujeres.

Para ella, sin embargo, esta información ha sido mantenida en secreto y ya es hora de que todos la conozcan.

Fuente: semana

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