Insuficiencia ovárica primaria lV

Presentación clínica

En ausencia de síntomas, el principal síntoma de presentación de la insuficiencia ovárica es un cambio en el patrón ordinario del sangrado menstrual. La ausencia de menstruación en una niña de 15 años, (amenorrea primaria) o el cese de la menstruación durante 4 meses o más (amenorrea secundaria) hacen inclinar al diagnóstico.

Sin embargo, se debe hacer un estudio diagnóstico a cada niña o mujer joven con un intervalo menstrual de más de 90 días o con oligomenorrea inferior a 9 ciclos/año. Este examen debe incluir el cariotipo, la prueba de premutación FMR1 y el análisis hormonal. La amenorrea primaria se asocia con un cariotipo de premutación en aproximadamente la mitad de los casos, mientras que la mayoría de las mujeres con amenorrea secundaria tiene un cariotipo normal.

Después de haber excluido el embarazo, se debe interrogar a las pacientes sobre los antecedentes de infecciones tales como la ooforitis urliana, la tuberculosis, la malaria, la varicela y la infección por shigella. Por otra parte, otros trastornos graves como la diabetes mellitus mal controlada o la malnutrición podrían ser causantes de amenorrea secundaria. La cesación de la menstruación podría estar ocasionada por la disfunción de la tiroides, el exceso de andrógenos (por ej., síndrome del ovario poliquístico), la disfunción hipotalámica o la hiperprolactinemia. La amenorrea secundaria con concentraciones elevadas de FSH a menudo sugiere la insuficiencia ovárica. Sin embargo, no hay un límite establecido de concentración de  gonadotropina para indicar el inicio de la insuficiencia ovárica, probablemente debido a que a veces, la disminución de la función ovárica es intermitente y errática.

En algunas mujeres podría haber una mejoría temporaria,  como lo indica la presencia de algunos períodos con concentraciones de FSH bajas y sangrado vaginal. La insuficiencia ovárica podría tardar varios años en desarrollarse. A menos que la insuficiencia sea producto de la extirpación de los ovarios, la quimioterapia o la radioterapia, se cree que es un espectro continuo.

El trastorno se inicia con subfertilidad (insuficiencia ovárica oculta o incipiente), la que progresa a una insuficiencia bioquímica (aumento de las concentraciones de FSH, también conocido como falla ovárica de transición) y finalmente lleva a las manifestaciones clínicas, con menstruaciones irregulares o ausentes y síntomas vasomotores. Incluso después del diagnóstico puede producirse embarazos hasta en el 10% de las mujeres, como resultado de la función ovárica intermitente en las primeras etapas del trastorno, y en el 2% de las pacientes con síndrome de Turner.

A menudo, el final del ciclo menstrual en un individuo con insuficiencia ovárica primaria se asemeja mucho a la senescencia ovárica antes de la menopausia natural, y está precedido por períodos irregulares. Sin embargo, después de una amenorrea, muchas mujeres desarrollan rápidamente amenorrea, se embarazan o interrumpen los anticonceptivos hormonales.

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