Infertilidad, ¿a quién afecta?

Reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una cuestión de salud pública mundial, la infertilidad es una enfermedad del sistema reproductivo definida como la incapacidad de lograr un embarazo clínico después de 12 meses o más de un período de relaciones sexuales sin protección.

Se pueden considerar infértiles a las mujeres en edad reproductiva que no pueden embarazarse y a aquellas que no consiguen que su embarazo llegue a término (dar a luz), así como a los hombres que no logran embarazar a una mujer después de al menos un año de intentos.

En el 40% de las parejas infértiles la causa está en el hombre y en el otro 40% en la mujer. El 20% restante es un problema de ambos o la causa es desconocida.

Se estima que la infertilidad afecta en el mundo a aproximadamente el 9% de las parejas. Un artículo publicado en la revista -Human Reproduction del 2007-, estima que en el mundo, unos 72,4 millones de personas son infértiles; de ellas, 40,5 millones buscan tratamiento médico.

Según un reporte publicado por la Organización Mundial de la Salud en el 2007, en América Latina y el Caribe, el 16% de las mujeres entre 25 y 49 años de edad padecían infertilidad primaria o secundaria. Alrededor del 3% no lograba tener ni un hijo.

La edad es una causa creciente de infertilidad. Cerca de un tercio de las parejas en las que la mujer es mayor de 35 años tiene problemas para concebir. En el caso de las mujeres mayores de 35 años, el período de espera debe ser menor; se recomienda buscar ayuda profesional si la paciente no se embaraza después de seis meses de relaciones sexuales sin protección.

Se estima que cerca del 85% de las parejas conciben naturalmente después de un año de relaciones sexuales regulares sin protección (cada dos o tres días).

Se recomienda acudir al médico si después de un año de intentarlo no se logra un embarazo. Pero conviene hacerlo antes si existe alguna razón preocupante sobre la fertilidad de la pareja, por ejemplo, haber recibido tratamiento contra el cáncer o ser mujer mayor de 35 años. Lo mejor es que la pareja acuda al médico, porque los problemas de fertilidad pueden afectar a cualquiera de los dos y algunas veces a ambos.

Causas de la infertilidad

  • Las causas más comunes de infertilidad masculina son problemas con la producción de espermatozoides o pobre calidad de los espermatozoides. En raros casos, la infertilidad en los hombres se debe a una enfermedad genética, como la fibrosis quística o una anormalidad cromosómica.
  • El factor de la infertilidad femenina más común es un trastorno de la ovulación. Otras causas incluyen: bloqueo de las trompas de Falopio, lo que puede ocurrir cuando una mujer ha tenido enfermedad inflamatoria pélvica o endometriosis; anomalías congénitas (defectos de nacimiento) que afecten la estructura del útero y; los fibromas uterinos.
  • En las mujeres, la mayor reducción de la fertilidad comienza a partir de los 35 años: el 95% de las mujeres a esta edad logrará embarazarse después de tres años de tener relaciones sexuales de forma regular y sin protección, mientras que sólo el 75% de las mujeres de 38 años de edad se embarazará transcurrido ese mismo período de tener relaciones sexuales regulares y sin protección.

Tratamientos

  • La infertilidad se puede tratar con medicamentos, cirugía, inseminación artificial o técnicas de reproducción asistida. Muchas veces estos tratamientos se combinan. Se estima que dos tercios de las parejas que recurren a un tratamiento por infertilidad consiguen tener bebés.
  • La inseminación artificial o inseminación intrauterina (IIU) consiste en inyectarle a la mujer esperma especialmente preparado. Muchas veces ella también es tratada con medicamentos que estimulan la ovulación antes de la IIU.
  • Las técnicas de reproducción asistida (TRA) son un grupo de diferentes métodos que se usan para ayudar a las parejas infértiles. Básicamente, consisten en la extracción de óvulos para fecundarlos con el esperma en el laboratorio para conseguir embriones, que luego serán transferidos al útero. Entre los métodos más frecuentes están la Fertilización In Vitro (FIV) y la Inyección Intracitoplasmática (ICSI).
  • La FIV se considera la más efectiva entre las Técnicas de Reproducción asistida y se usa cuando las trompas de Falopio de la mujer están bloqueadas o el hombre produce poco esperma. Los óvulos extraídos y el esperma se colocan juntos en un recipiente en el laboratorio. Después de 3 a 5 días, los embriones saludables se implantan en el útero de la mujer. La tasa de éxito de un ciclo de FIV es del 29% en mujeres menores de 35 años, pero decrece con la edad.
  • La Inyección Intracitoplasmática o ICSI se suele usar para parejas que tienen serios problemas con el esperma. Un solo espermatozoide se inyecta directamente en un óvulo maduro y luego se transfiere el embrión al útero materno.

Las Técnicas de Reproducción Asistida representan más del 1% de todos los nacimientos en EE.UU, del 1 al 4% en Europa. Durante 2008, se reportaron en América Latina un total de 35,496 procedimientos de reproducción asistida, que dieron origen a 10,668 embarazos clínicos y 8,068 partos con al menos un recién nacido vivo.

Por otra parte, se reportó que en América Latina se usa más la ICSI que la FIV, con una proporción relativa de 85.4% y 14.1%, respectivamente. En lo que respecta a la edad de las mujeres que se someten a procedimientos de reproducción asistida, ésta continúa aumentando: un 43.3% de las transferencias embrionarias realizadas en 2008 fue en mujeres de 34 años o menos; el 38.7% en aquellas entre los 35 y 39 años y el 18% tenía 40 años o más.

Impacto emocional de los tratamientos

Todos estos tratamientos implican además de un costo monetario, un costo emocional y eso ocasiona que un 26% de las parejas abandonan los tratamientos prematuramente, debido al impacto psicológico que éstos suponen.

En un análisis realizado a finales de la década de los 90 se revisó la literatura existente desde 1982 en cuanto a los aspectos sociales y psicológicos de la infertilidad, y se observó que ésta puede causar depresión, frustración, ansiedad, aislamiento social y disfunción sexual, entre otros temas que surgen a raíz de este problema de salud.

En el 2004, se realizó un estudio como parte de un proyecto llamado Mood, Distress, and Assisted Reproductive Technique (MD-ART), con el objetivo de evaluar cómo influye el estrés emocional en el resultado del tratamiento de reproducción asistida y cómo el tratamiento afecta el estado de ánimo. Como resultado, se observó una alta prevalencia de trastornos depresivos y de ansiedad en mujeres que se estaban preparando para someterse a un nuevo ciclo de tratamiento mediante reproducción asistida.

Un intento promedio de FIV requiere que la mujer se aplique entre 9 y 12 días de inyecciones con medicamentos para estimular la producción de óvulos; la aspiración de esos óvulos de manera transvaginal; su fertilización en el laboratorio con el esperma de la pareja o donado y la posterior transferencia del embrión resultante al útero. Luego, la pareja debe esperar entre dos y tres semanas para saber si se logró la implantación y, por lo tanto, si se consiguió un embarazo.

En este sentido, MSD, comprometido con la salud de sus pacientes, cuenta con una gama de tratamientos enfocados en la salud de la mujer, y próximamente contribuirá con un tratamiento contra la infertilidad de dosis simplificada que ayudará a los médicos y a sus pacientes a que el tratamiento genere menos estrés y se pueda mejorar el apego al mismo.

Por iniciativa de la American Fertility Association (AFA), junio es considerado el Mes Mundial contra la Infertilidad

Bertha Sola

Fuente y foto: Crónica.com.mx

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

20 − 19 =