Infecciones de transmisión sexual no virales V

SÍFILIS

Importancia

La sífilis, casi eliminada al comienzo del nuevo milenio, ha resurgido como una amenaza para la salud pública, principalmente entre los HSH. Los datos de los CDC demuestran un aumento significativo de la sífilis entre HSH jóvenes de raza negra no hispana. Durante 2008-2012, las tasas para varones aumentaron más significativamente entre aquellos de 20 a 24 años de edad.

En 2006, las mayores tasas de sífilis reportadas fueron para hombres de 35 a 39 años de edad; actualmente las tasas son más altas entre jóvenes de 20 a 24 años de edad. En el año 2012, las tasas de sífilis entre las mujeres en general disminuyeron en comparación con el 2010, aunque las tasas continuaron siendo altas entre las mujeres de 20 a 24 años de edad. En 2012, la relación hombre: mujer de la tasa de sífilis primaria y secundaria fue de 10,3:1. En el 2012, 75% de los casos de sífilis primaria y secundaria en 49 estados y en el Distrito de Columbia que proporcionaron información sobre el género de las parejas sexuales ocurrieron en HSH.

La sífilis es una ITS sistémica tratable causada por la espiroqueta Treponema pallidum. T. pallidum se transmite por la exposición al organismo, más comúnmente a través del contacto sexual con lesiones infectadas, como los chancros, o en la sangre de una mujer embarazada a través de la placenta hasta el feto. Las complicaciones más graves de la sífilis no tratada son la neurosífilis en el adulto y la sífilis congénita en la descendencia de la mujer embarazada. La sífilis congénita causa una serie de problemas multisistémicos en los niños afectados, incluyendo la muerte intraútero.

Antecedentes

El GTSP recomienda el tamizaje para sífilis en las personas de ambos sexos que están en mayor riesgo de infección, tales como los HSH, los adultos en centros penitenciarios, los trabajadores sexuales, las personas que intercambian sexo por drogas, contactos de las personas con sífilis infecciosa, y mujeres embarazadas en el primer control prenatal.

La detección universal para sífilis no está recomendada en mujeres no embarazadas u hombres heterosexuales.  Los profesionales deben consultar con su departamento de salud local en cuanto a la epidemiología y la prevalencia local de la sífilis, ya que puede influir en quiénes  detectar la infección más allá de las adolescentes embarazadas y los HSH adolescentes. Los CDC recomiendan realizar una prueba de detección serológica para sífilis al menos anualmente para los HSH sexualmente activos.

Pruebas de Laboratorio

Están disponibles pruebas serológicas para la detección de la sífilis. Un único resultado positivo en la prueba serológica para sífilis no es diagnóstico. El diagnóstico de sífilis requiere resultados de pruebas tanto treponémicas como no treponémicas, además de una evaluación clínica completa.

En los Estados Unidos, la estrategia tradicional de cribado de laboratorio para la sífilis es llevar a cabo una prueba no treponémica, como la reagina rápida en plasma o la prueba de Investigación de Laboratorio de Enfermedades Venéreas (conocida como VDRL), seguida de una prueba treponémica, como la aglutinación de partículas de T. pallidum (TP-PA), enzimoinmunoensayo, o inmunoensayo quimioluminiscente para su confirmación.

Alternativamente, algunos laboratorios clínicos ofrecen el algoritmo de detección de sífilis de secuencia inversa con enzimoinmunoensayo treponémico o inmunoensayo quimioluminiscente y confirmación de la enfermedad activa con pruebas cuantitativas no treponémicas. Detalles adicionales sobre este algoritmo de prueba de sífilis están disponibles en la Asociación de Laboratorios de Salud Pública.

Riesgos y beneficios de la detección específicos de la enfermedad

Los beneficios de la detección y el tratamiento de la sífilis incluyen la eliminación de una enfermedad multisistémica potencialmente grave y la prevención de los casos de sífilis congénita. El tamizaje de la sífilis puede producir resultados falso-positivos, que requieren evaluación adicional.

Consideraciones clínicas

Una revisión reciente basada en evidencia apoya la detección y el tratamiento de la sífilis durante el embarazo para prevenir la sífilis congénita. Las personas que tienen sífilis sintomática pueden buscar tratamiento ante la nueva aparición de úlceras genitales, linfadenopatías o erupciones cutáneas o mucosas, pérdida de cabello, o síntomas neurológicos consistentes con sífilis, y en ese caso deben ser evaluadas. Las pruebas de seguimiento son fundamentales para confirmar la efectividad del tratamiento.

Fuente: intramed.net

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