Infecciones de transmisión sexual no virales lll

Infecciones de transmisión sexual no virales

GONORREA

Importancia

La gonorrea es la segunda enfermedad transmisible y reportable más común en los Estados Unidos; las mujeres de 20 a 24 años de edad tienen la mayor tasa de casos de gonorrea reportados y aquellas de 15 a 19 años de edad la segunda tasa más alta en comparación con cualquier otro grupo de edad o sexo. Existe una disparidad racial sustancial para la gonorrea.

Las tasas del 2012 reportadas entre los hombres y mujeres afroamericanos no hispanos de 15 a 19 años de edad son 26 y 15 veces mayores que en sus pares blancos no hispanos de 15 a 19 años de edad, respectivamente.

Un estudio reciente ha demostrado que esa segregación residencial de las poblaciones de raza negra contribuye a la gran disparidad racial entre los jóvenes mediante la creación de redes sociales distintas que perpetúan la persistencia de las tasas endémicamente altas de gonorrea. Las tasas para las poblaciones hispanas y de indios americanos/nativos de Alaska están entre las tasas de las poblaciones afroamericanas no hispanas y de las poblaciones blancas no hispanas.

Al igual que con C. trachomatis, muchas infecciones son asintomáticas, y Neisseria gonorrheae puede causar cervicitis, uretritis, proctitis y faringitis. En ocasiones, la gonorrea también puede dar lugar a conjuntivitis. La infección por gonorrea no complicada puede extenderse a la parte superior del tracto genital, causando EPI y complicaciones a largo plazo asociadas, como embarazo ectópico, infertilidad, y dolor pélvico crónico en mujeres y epididimitis en hombres, y la propagación hematógena puede causar infección gonocóccica diseminada. La infección por gonorrea también se asocia con un aumento de la transmisión del VIH.

En el embarazo, Neisseria gonorrheae se asocia con corioamnionitis, ruptura prematura de  membranas, y trabajo de parto prematuro. La transmisión perinatal puede conducir a oftalmía del recién nacido. En raras ocasiones, los recién nacidos desarrollan enfermedad sistémica potencialmente mortal a partir de la gonorrea adquirida a través de un canal de parto infectado.

Antecedentes

 El GTSP recomienda la detección anual de gonorrea en todas las mujeres sexualmente activas en riesgo. Las poblaciones con mayor riesgo de infección incluyen mujeres y hombres menores de 25 años e individuos con antecedentes de infección por gonorrea previa, otras ITS, parejas sexuales nuevas o múltiples, uso inconsistente del preservativo, o que incurran en el trabajo sexual o el consumo de drogas.

El GTSP no halló pruebas suficientes para recomendar a favor o en contra la detección rutinaria de gonorrea en varones asintomáticos debido a las bajas tasas de prevalencia y a las menores tasas de morbilidad relacionadas con la infección por gonorrea no tratada en el sexo masculino, y debido a que la infección asintomática es menos frecuente en hombres que en mujeres.

Los CDC recomiendan la realización de pruebas para gonorrea uretral, rectal, y orofaríngea por lo menos anualmente para los HSH que participan en relaciones sexuales orales o anales receptivas, así como un análisis de orina al menos anualmente para los HSH que participan en relaciones sexuales orales o anales activas.

Los CDC también recomiendan el screening de gonorrea cada 3 a 6 meses para los HSH que están en mayor riesgo debido a parejas múltiples o anónimas, sexo en relación con el consumo de drogas ilícitas (en especial metanfetaminas) o parejas que participan en estas actividades.

Las parejas sexuales de los individuos infectados por gonorrea durante los 60 días previos al diagnóstico deberían ser objeto de evaluación y tratamiento debido a su alta probabilidad de infección. Dado que las tasas de gonorrea varían ampliamente en las comunidades y la población, los profesionales de la salud deberían considerar la epidemiología local de la gonorrea para determinar si el cribado de esta patología en los adolescentes varones es apropiado en su población de pacientes.

Pruebas de Laboratorio

Han ocurrido cambios recientes en las opciones de cribado de N. gonorrheae. Las PAANs se recomiendan para la detección de infecciones genitourinarias gonocóccicas en hombres y mujeres, independientemente de los síntomas. Las PAANs para gonorrea y clamidia por lo general están disponibles como pruebas combinadas a partir de una sola muestra. Al igual que aquellas para clamidia, las PAANs para N. gonorrheae tienen alta sensibilidad y especificidad.

La mayoría están aprobadas por la FDA para su uso en muestras de orina y de hisopado uretral, vaginal, y cervical en el entorno clínico. Algunas PAANs para gonorrea también han sido autorizadas para evaluar muestras de hisopados vaginales recolectadas por las pacientes en un entorno clínico y especímenes de citología líquida. Entre todas las muestras, los hisopados vaginales en mujeres y  la muestra de orina en los hombres son los tipos más óptimos.

Aunque las PAANs para gonorrea no están aprobadas por la FDA para sitios extragenitales, muchos laboratorios han reunido los requisitos normativos CLIA y otras normativas y han validado las PAANs para gonorrea validado en muestras rectales y faríngeas.

Las PAANs no pueden ser utilizadas para determinar la resistencia del germen a los antimicrobianos; por lo tanto, deben obtenerse cultivos para identificar las cepas de N. gonorrheae resistentes a los antibióticos, aunque esto tiene menor sensibilidad, especialmente en los sitios extragenitales, en comparación con la PAAN. Idealmente, el cultivo para gonorrea sería necesario para la evaluación de los presuntos casos de fracaso del tratamiento, para evaluar la curación en los pacientes tratados con un régimen alternativo, y para la investigación de los casos sospechosos de abuso o asalto sexual infantil.

Riesgos y beneficios de la detección específicos de la enfermedad

La identificación de la infección por gonorrea permite el tratamiento, la prevención de secuelas, y la identificación de parejas expuestas; reduce la transmisión a otros; y puede ser un marcador o factor de riesgo para la transmisión del VIH.

Consideraciones clínicas

Los profesionales deben repetir el control en todos los pacientes hombres y mujeres tratados por gonorrea aproximadamente 3 meses después del tratamiento en el sitio anatómico de infección debido a que la reinfección es común.

El tratamiento de la gonorrea es un reto debido a la capacidad del organismo para desarrollar resistencia antimicrobiana con facilidad. La posibilidad de la emergencia de N. gonorrheae resistente a cefalosporinas es una preocupación creciente.

El Proyecto de Vigilancia de Aislamiento Gonocóccico de los CDC ha documentado las últimas tendencias de la disminución de la susceptibilidad a cefalosporinas entre cepas de N. gonorrheae. Los casos sospechosos de fracaso del tratamiento deben ser reportados a los departamentos sanitarios locales o estatales, y deberían realizarse cultivos de muestras de sitios expuestos, preferentemente con PAAN y pruebas de susceptibilidad antimicrobiana simultáneas, si se aísla N. gonorrheae.

Los pacientes con diagnóstico de gonorrea urogenital o rectal no complicada que son tratados con cualquiera de los regímenes recomendados o alternativos no necesitan una prueba que certifique la cura. Sin embargo, los pacientes con gonorrea faríngea que son tratados con un régimen alternativo deben retornar a los 14 días después del tratamiento para una prueba de curación, usando ya sea cultivo o PAAN. Si la PAAN es positiva, debe hacerse todo lo posible para realizar una confirmación por cultivo.

Fuente: intramed.net

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