Infecciones de transmisión sexual no virales-Implicancias clínicas y conclusiones

Infecciones de transmisión sexual no virales

Los adolescentes y adultos jóvenes de ambos sexos tienen altas tasas de prevalencia de ITS en comparación con otros grupos de edad. Ciertas poblaciones de adolescentes tienen una mayor carga de ITS, tales como los jóvenes de color y los HSH. Una historia sexual completa sensible a la diversidad étnica, racial, y los factores culturales, incluidos los de los jóvenes de minorías sexuales, y una evaluación del riesgo de las conductas sexuales (sexo vaginal, oral, y anal) deberían guiar los sitios de recolección de muestras en base a la conducta sexual.

Los clínicos deberían preguntar acerca de parejas sexuales del mismo sexo o del sexo opuesto, independientemente de la orientación sexual reportada. Existen pocos datos nacionales disponibles hasta la fecha respecto a ITS en jóvenes transexuales, aunque las poblaciones transexuales de mayor edad se encuentran en alto riesgo de ITS, incluyendo el HIV.

La detección de la infección crea la oportunidad para tratar la enfermedad asintomática, prevenir secuelas adversas, prevenir la transmisión adicional a otras personas, identificar probablemente a las parejas infectadas para evaluación y tratamiento, y reducir la carga de la enfermedad. Los riesgos asociados con la detección incluyen los resultados falsos positivos, sobre todo en poblaciones de baja prevalencia, y los resultados falsos negativos, que pueden llevar a enfermedades no detectadas ni tratadas.

Un resultado positivo para cualquier ITS puede asociarse con culpa y estigma para algunos individuos, pudiendo tener repercusiones a nivel emocional, conductual, y social. La presencia de cualquier ITS pone a una persona en mayor riesgo de otras ITS, y debería considerarse una evaluación para otras ITS, incluyendo el VIH.

Los pediatras pueden tomar un papel activo en la reducción de la prevalencia de estas enfermedades y sus secuelas adversas mediante la identificación y el tratamiento de infecciones no diagnosticadas, el consejo de medidas de prevención, la promoción del uso del preservativo y de prácticas de sexo seguro, la reevaluación de los pacientes infectados después del tratamiento, y el ofrecimiento de terapia de pareja, donde la ley lo permita y recomiende, para prevenir infecciones nuevas y recurrentes.

RECOMENDACIONES  La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda lo siguiente:

1.    Detección de laboratorio de rutina para ITS no virales en base a las siguientes recomendaciones publicadas para adolescentes sexualmente activos. Las siguientes recomendaciones para la detección resumen la guía clínica publicada por la agencia federal y organizaciones profesionales médicas para todos los adolescentes sexualmente activos:
b.    Gonorrea  i.    Detectar rutinariamente a todas las adolescentes sexualmente activas y adultos jóvenes (< 25 años) para N. gonorrheae de forma anual.  ii.    Detectar rutinariamente y de forma anual a todos los HSH adolescentes y adultos jóvenes sexualmente activos para infección faríngea, rectal, y uretral por gonorrea si participan en relaciones sexuales receptivas orales o anales o en relaciones anales insertivas, respectivamente. Evaluar cada 3 a 6 meses en caso de alto riesgo debido a parejas múltiples o anónimas, sexo en conjunto con el uso de drogas ilícitas o parejas sexuales que participen en estas actividades.  iii.    Evaluar adolescentes y adultos jóvenes expuestos a la gonorrea en los últimos 60 días a partir de una pareja infectada.  iv.    Considerar la detección anual en otros hombres adultos jóvenes sexualmente activos en base a factores de riesgo individuales y poblacionales, como se analizó en el cuerpo del texto. Para información sobre las tasas de prevalencia locales, contactar con los departamentos de salud locales o estatales.
c.    Tricomoniasis  No se recomienda la detección de rutina de T. vaginalis en adolescentes asintomáticos. Sin embargo, factores de riesgo individuales y basados en población, que incluyen parejas nuevas o múltiples, historia de ITS, o intercambio de sexo por dinero o drogas inyectables, pueden poner a las mujeres en mayor riesgo de infección, y pueden necesitar una evaluación más exhaustiva de ITS, incluyendo la detección de T. vaginalis.
d.    Sífilis  No se recomienda la detección de rutina en adolescentes heterosexuales y no embarazadas. Sin embargo, se recomienda el cribado anual para todos los HSH adolescentes y adultos jóvenes sexualmente activos o cada 3 a 6 meses si tienen alto riesgo y sus comportamientos los ponen en una posición de mayor riesgo. Los profesionales deben consultar con su departamento de salud local acerca de la prevalencia local de sífilis y los riesgos asociados que puedan influir en las decisiones de la práctica.  2.    Reevaluar a todos los adolescentes infectados con clamidia o gonorrea 3 meses después del tratamiento, sin importar si ellos creen que sus parejas sexuales fueron tratadas. Los profesionales deben considerar reevaluar a las mujeres diagnosticadas previamente con tricomoniasis después de los 3 meses del tratamiento. Si no es posible la reevaluación a los 3 meses, intentar la detección cuando los pacientes consultan nuevamente en los sistemas sanitarios dentro de los 12 meses después del tratamiento inicial.  3.    Desarrollar procedimientos clínicos utilizando recursos preparados para incorporar evaluaciones del riesgo de ITS, su detección y tratamiento, y asesoramiento para la prevención en la atención médica de rutina para los adolescentes sexualmente activos, y que incluyan lo siguiente:  a.    Proporcionar al personal oportunidades de educación y capacitación sobre procedimientos y temas relacionados, incluyendo el consentimiento, la confidencialidad, y los costos b.    El desarrollo de competencias con PAANs no invasivas para screening.  4.    Tratar de minimizar las barreras para la detección de ITS sin infringir la confidencialidad y minimizar otras barreras, como el acceso y el estigma.

Comentario: La prevalencia de muchas infecciones de transmisión sexual (ITS) suele ser más alta entre los adolescentes y adultos jóvenes. La detección temprana de las ITS permite su tratamiento precoz, evita la transmisión a otras personas, y disminuye la probabilidad de secuelas. Es importante conocer la epidemiología y las tasas de prevalencia locales de estas ITS, así como los factores de riesgo relacionados con la conducta sexual y otros hábitos, como el consumo de drogas, que aumentan la posibilidad de infección por estos gérmenes. También es fundamental implementar políticas sanitarias orientadas a la prevención de estas infecciones, en base  a la promoción de prácticas sexuales seguras, el acceso a los sistemas de salud para consulta y la facilidad de un tratamiento oportuno respetando la intimidad del individuo y la confidencialidad que el caso requiere.

Fuente: intramed.net

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