Ética para la reproducción

¿Puede un especialista en reproducción asistida acogerse a la objeción de conciencia para no ayudar a ser madres a una pareja de lesbianas? ¿Debe un centro reproductivo apelar al (poco) dinero que se ofrece a las donantes de ovocitos para conseguir un mayor número de estas? ¿Es ético para un médico denegar a otro información sobre un paciente al que ha tratado previamente?

La Medicina de la Reproducción es un campo especialmente sensible a la valoración ética. Por esta razón, el Grupo de Interés en Ética y Buena Práctica de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) acaba de presentar en el Congreso de Fertilidad que se celebra en Granada el primer Código Ético de la SEF, que han tardado más de tres años en culminar.

“Se trata del primer documento de este tipo que se publica en Europa“, señala Alfonso de la Fuente, que explica que quizás el punto más complicado del debate ha sido precisamente el de la objeción de conciencia. Aunque pudiera parecer que un especialista que se dedica a la reproducción asistida lo hace porque ha superado las barreras éticas que hacen que entidades como la Iglesia Católica cuestionen estas prácticas, las situaciones por las que puede alegar objeción de conciencia son variadas. “Puede estar a favor de la FIV, pero en contra de hacerla en familias monoparentales, o cuestionar prácticas como la donación de ovocitos o el diagnóstico genético preimplantacional”, explica de la Fuente.

En este sentido, el Código Ético reitera que “no se puede discriminar a nadie a no ser que sea por razones médicas”, comenta el experto que, señala que el documento “no es una guía de actuación, sino un documento de máximos”.

Otro de los puntos más polémicos se refiere a la publicidad de los centros de reproducción asistida. Así, el Código desaconseja que las clínicas obtengan donantes de ovocitos basándose en una publicidad que apele a la compensación económica que reciben estas por prestar sus óvulos a mujeres infértiles. “Se debe enfocar en el acto de generosidad que supone”, apunta de la Fuente.

Publicado en El Mundo

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