El sexo y la soltería a los 30

Carrie y Mr Big de Sexo en Nueva York

Cuando tenía 20 años me imaginaba que ser soltera a los 30 sería un desastre. A esa edad el reloj corporal sonaría más fuerte y cada vez que tuviera relaciones sexuales me preguntaría si ese tipo podría ser un posible candidato para ser el padre de mis hijos. Ahora que los tengo, mi idea ha cambiado. Y mucho.

En aquel entonces, una de mis referencias del sexo y la soltería a los 30 era Sexo en Nueva York. Igual que Anne Cé, me enganché a la serie y vi todos los capítulos uno tras otro, además de las dos películas. Aunque lo encontré súper divertido e incluso rompedora por la época, creo que transmitía una imagen bastante negativa de la mujer soltera treintañera por varios motivos.

Primero, porque a pesar de que las cuatro protagonistas son mujeres profesionales y exitosas, parecen estar obsesionadas por encontrar su príncipe azul – todas salvo Samantha Jones. Luego, por la relación entre Carrie y Mr. Big, quien sinceramente, es bastante cabroncillo en el fondo. Durante las seis temporadas, vemos como se juntan y se separan y la decepciona continuamente. Cada vez que Carrie parece estar reconstruyendo su vida, de repente aparece Mr Big de nuevo y ella nunca lo puede resistir.

Samantha era mayor que las otras y buscaba sexo, no amor. Era mi personaje favorito principalmente por su integridad. Era sabia, segura de sí misma, muy divertida, pero a la vez, muy promiscua. A pesar de que parecía siempre tener control cuando ligaba, en la vida real creo que es triste que mucha gente considera que la liberación sexual sea igual a la promiscuidad.

Otra representación de la treintañera soltera era El diario de Bridget Jones. Igual que Sexo en Nueva York, encontré los libros y películas súper entretenidos a pesar que tenía el mismo mensaje: que todas estamos buscando el príncipe azul. Sin embargo, Bridget no era tan sofisticada como las cuatro neoyorquinas. Entre Bridget Jones y Samantha Jones, yo me quedo con Samantha.

Ahora, después de probar el sexo a los 30 y estar soltera, puedo decir que no es como imaginaba que sería. Me he dado cuenta que mi filosofía hacia la soltería ha cambiado. Y no soy la única: la gente está retrasando el matrimonio cada vez más, así que hay más solteros que nunca y no están vistos como gente rara. Es más, no todas las mujeres solteras de 30 años están pensando en el matrimonio y la maternidad.

Sigo sin escuchar el reloj corporal y desde luego no procuro provocarlo. Cada vez que tengo una cita, no estoy imaginando como sería nuestra boda ni los niños en absoluto. Por ahora, yo solo deseo disfrutar el momento.

He descubierto que el sexo a los 30 es mucho más satisfactorio de lo que podría haber imaginado cuando era más joven. Hay una serie de razones para esto, que vale la pena mencionar. A los 20, el sexo era más como un deporte extremo, con su énfasis en el rendimiento y las repeticiones. Ahora, en la treintena, el sexo es más variado ya que conocemos mejor nuestros cuerpos y el cuerpo del otro.

Además, ha sido documentado que el pico de la sexualidad femenina es entre las edades de 35 y 45. Esto significa que lo mejor todavía me espera y que aún no he vivido mis mejores orgasmos. Sin embargo, lo mejor es que ahora puedo salir con un universitario y no parecer su madre, o con un hombre más mayor y no parecer su hija.

Así que, si mi príncipe azul está leyendo esto, please no aparezcas en mi vida todavía. Quiero seguir divirtiéndome unos cuantos años más. Gracias.

Venus O’Hara, publicado originalmente en El País

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