El rastreo del cáncer de ovario está ‘en pañales’

El rastreo del cáncer de ovario está ‘en pañales’
El rastreo del cáncer de ovario está ‘en pañales’

No existe ninguna prueba de detección validada de este tumor, que solo tiene carga genética en el 10% de casos

Los avances en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de ovario siguen en la sombra. En el día mundial del tumor ginecológico, el especialista en Cirugía Ginecológica del Hospital Nuestra Señora del Rosario, Jesús Molero Vilches, asegura que solo entre el 5 y el 10 por ciento de los casos son hereditarios y que hasta el momento no hay ningún método validado para detectarlo de forma precoz, lo que contribuye a las altas tasas de mortalidad que tiene.

Así como para el cáncer de mama está la mamografía, para el de colon la prueba de sangre en heces y para el de cuello de útero la citología anual, para detectar de forma precoz el cáncer de ovario no hay ningún programa de cribado, apunta Molero.

Entre los signos de alarma a través de cuya detección se puede coger ventaja frente a la enfermedad, el especialista destaca la hinchazón del abdomen, la sensación de saciedad aunque no se haya comido mucha cantidad, molestias en la pelvis, cambios en el hábito intestinal, variaciones inexplicables de peso y ganas de orinar con frecuencia.

Con respecto a los factores de riesgo más importantes, Molero señala el no haber tenido hijos, haber padecido un cáncer de mama, de colon o de endometrio (están relacionados con el de ovario, la menarquia precoz (antes de los 10 años) y/o menopausia tardía (por encima de los 50 años), padecer síndrome de ovario poliquístico, el uso de fármacos inductores de la ovulación para tratamientos de fertilidad y la obesidad.

“La ecografía vaginal y la determinación de un marcador, el CA125, son los métodos para diagnosticar el cáncer de ovario”, apunta.
Si se detecta en fases precoces -solo se consigue en el 15 por ciento de los casos-, se puede extirpar de forma quirúrgica y administrar quimioterapia, alcanzando una buena tasa de supervivencia. Sin embargo, en fases avanzadas, la supervivencia es mucho menor.

Fuente: www.estusanidad.com

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

1 × tres =