El (e)nano robot cargado con un espermatozoide que las embaraza

Es de titanio y colea como un espermatozoide cualquiera. No falla. Enfila el óvulo, perfora su pared y deposita en su interior la semilla. A la primera. Visto y no visto. El espermatozoide robot -o Spermobot, como la han bautizado- es tan pequeño como un virus. La última filigrama tecnológica al servicio de la reproducción. Los parieron en el Instituto de Nanociencias Integradas de Dresde (Alemania) y permitirá a partir de ahora llevar a cabo lo que hasta ayer era locura o quimera: la reproducción por control remoto [en España, a día de hoy, cerca de un millón de personas padecen infertilidad].

«Es muy previsible que el Spermbot se convierta rápidamente en el método por excelencia de inseminación artifical, una alternativa evidente a la fecundación in vitro», afirma a Crónica el profesor Oliver Schmidt, al frente del equipo de científicos que han creado la máquina, señalando el atractivo de su carácter reciclable, puesto que una vez alcanzado el óvulo y tras cumplir con su misión de fecundación, el nano robot -tan pequeño como un virus, millonésimas de milímetro-podrá hacer el viaje de vuelta, a modo de submarino teledirigido que viaja por los fluidos corporales, y dirigirse después hacia el exterior a través de la vagina. Todo la maniobra, por control remoto.

El (e)nano robot embiste como un toro. Porque en su primera versión, ha sido fabricado para albergar un espermatozoide de toro, dada su similitud en tamaño con los del humano, y, según el equipo que lo ha creado, se podrían fabricar igualmente con los espermatozoides de cualquier otro mamífero. De hecho, los investigadores tienen la intención de hacer varias pruebas en diversas especies animales antes de ponerse con ensayos clínicos en los seres humanos.

A ciegas.

Pero volvamos al viaje del espermatozoide. Su cola se mueve con libertad impulsando el desplazamiento, avanza a ciegas, pero hay un momento en que pierde el rumbo [les ocurre a menudo a los gametos del hombre] y no encuentra el objetivo final. No pasaría nada. Desde el exterior el ginecólogo podrá recundir su trayectoria y ponerlo en el camino correcto hacia el óvulo.

Del mismo modo también se podrá regular la velocidad del Spermbot mediante la alteración de la temperatura de las trompas de la mujer, un método inspirado en el sistema con que la naturaleza ha dotado a los espermatozoides que hacen en viaje por su cuenta. Aumentando la temperatura, por lo tanto, el nano robot se mueve más rápido y a medida que ésta baja, se ralentizan sus movimientos.

Las primeras pruebas en organismos vivos han demostrado además que los Spermbot son muy apropiados para nadar a través de líquidos viscosos y que alcanzan un alto nivel de precisión, por lo que ya se estudia su uso alternativo en el ámbito terapéutico. Como el transporte de medicamentos a través de la autopista de la sangre. Los Spermbot podrían cargar con dosis específicas de ciertos fármacos contra el cáncer, por ejemplo, y dirigirse con gran nivel de precisión a células o tejidos muy determinados, como los tumores, evitando dañar otros tejidos.

Publicado en El Mundo

Foto Red Ice Creations

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

11 − 11 =