El Comité Arthe presentó en el Simposio Trombosis y Fertilidad el primer protocolo en estas áreas

C. Ossorio / Barcelona

  • El riesgo de enfermedad tromboembólica en el primer trimestre de un embarazo por reproducción asistida es diez veces mayor que en uno natural
  • Esta vulnerabilidad aumenta cien veces cuando la mujer sufre síndrome de hiperestimulación ovárica tras la fertilización in vitro (FIV)

La relación entre la trombofilia y los problemas tromboembólicos con los abortos de repetición y otras complicaciones obstétricas se conocen desde hace tres décadas. Sin embargo, con el aumento del empleo de técnicas de reproducción asistida (TRA) se establece una mayor asociación con otros problemas reproductivos, como los fallos recurrentes de implantación, según señala Pedro Viscasillas, jefe clínico de Fertilidad del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital de Sant Pau de Barcelona, que dice que se sabe que las TRA aumentan el riesgo de tromboembolismo.

En este escenario se celebró en Barcelona el Simposio Trombosis y Fertilidad, que con el aval de la Sociedad Catalana de Obstetricia y Ginecología y la Sociedad Catalana de Hematología y Hemoterapia y el patrocinio de Sanofi, reunió a ginecólogos y hematólogos para consensuar actuaciones. Allí, se presentó el primer protocolo del Comité Arthe (Assisted Reproductive Technology & Heparins) en tromboprofilaxis y fertilidad, que establece pautas sobre profilaxis trombótica en base a distintos factores de riesgo.

Relación con el SHO

El síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO), uno de los efectos adversos de la fertilización in vitro (FIV), es el principal factor de riesgo de trombosis durante el primer trimestre de embarazo tras FIV, que aumenta hasta cien veces respecto a un embarazo espontáneo, puntualizó Amparo Santamaría, médico consultor de la Unidad de Hemostrasia y Trombosis del Hospital Sant Pau y directora del simposio. Un riesgo de trombosis diez veces menor en mujeres sometidas a FIV que no padecen ese síndrome.

Jordi Fontcuberta, jefe de la Unidad de Trombosis y Hemostasia del San Pau y presidente del simposio junto a Viscasillas, señaló que se desconoce si hay una conexión entre la hemostasia y la progresión del embarazo mediante FIV. Por ello, el objetivo es aclarar si en las mujeres en las que fracasa la FIV existe una asociación con algún factor de la coagulación, como mutaciones del factor V Leiden, de la proteína 20210A, o del Locus AB0, relacionadas con el riesgo de trombosis.

Por su parte, Santamaría añadió que el fallo de implantación en algunas mujeres se asocia en un 68 por ciento de los casos a algún defecto único o combinado de trombofilia, según los últimos estudios, y de ahí que en las guías de buena praxis de la Sociedad Española de Fertilidad se recomiende, como parte de estudios, realizar un test de trombofilia en mujeres con ciertos problemas de fertilidad o abortos de repetición.

De otro modo, María Dolores Tàssies, médico consultor del Servicio de Hemoterapia y Hemostasia del Hospital Clínic de Barcelona, confirmó que los cambios hormonales provocan cambios en la hemostasia, como aumento de factores procoagulantes y diminución de fibrinolíticos. De hecho, en algún estudio se comprobó que las mujeres con fallos repetidos de implantación presentan tiempos de lisis de coágulos más largos. Así, especificó que las técnicas de reproducción asistida se asocian principalmente a enfermedad tromboembólica venosa en extremidades superiores o cuello, mientras que la trombosis arterial es menos frecuente y está más asociada a mortalidad.

viernes, 22 de febrero de 2013 / 16:00

Publicado en El Global

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