Doctor, ¿cuándo ‘se me va a pasar el arroz’?

Los estudios ecográficos a los 20 años permiten conocer el volumen ovárico

  • El recuento de los folículos antrales nos dice cómo es la reserva de óvulos
  • Un análisis de sangre puede ofrecer los valores de sangre de ciertas hormonas
  • Estas pruebas pueden servir para hacer una predicción de la fertilidad

“Toda la vida protegiéndonos para no tener hijos y, cuando vamos a por ellos, no podemos tenerlos”. Esta queja es cada vez más frecuente en las mujeres españolas. Con el aumento de la edad media de la maternidad, situada en los 32,1 años según los últimos datos, se elevan también los problemas para procrear de forma natural. Aunque las técnicas de reproducción asistida ayudan cada año a miles de parejas, la edad también influye en su éxito, algo que parece no haber calado en la población, que acude en ocasiones muy tarde en busca del especialista.

Si esa visita se adelantara, no necesariamente para tener hijos antes sino para conocer la capacidad de reproducción en un futuro, la tendencia podría cambiar. El director de la Clínica La Cigüeña, en Madrid, Bernabé Hurtado de Mendoza, lo tiene claro: “La edad es el factor más importante”. El especialista explica que las mujeres nacen con una determinada dotación folicular que empieza a disminuir ya desde el desarrollo del feto.

Pero el gran problema no es sólo la disminución sino cómo se van reduciendo los ovocitos según van pasando los años. “A partir de los 32 disminuyen, pero de los 35 a los 38 lo hacen de forma exponencial, mientras que de los 38 a los 42 la disminución es logarítmica”, apunta este especialista.

A partir de los 42 años, las posibilidades de eficacia de las técnicas de reproducción asistida que implican el uso de los óvulos de la paciente son menores del 3%, subraya Hurtado de Mendoza. “Quedan muy pocos óvulos y además son de mala calidad”, añade.

El porcentaje de madres primerizas mayores de 35 años, que científicamente se engloban en el término ‘madre añosa’, no ha dejado de aumentar en los últimos años. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, este porcentaje aumentó 10 puntos entre 1996, cuando eran madres a esta edad sólo el 14,78% de las mujeres, y 2006, cuando la cifra alcanzaba ya el 24,33%.

Adelantarse 20 años

Más allá de las dificultades para la reproducción sin ayuda, ser madre tardía implica mayor riesgo de malformaciones fetales y de prematuridad por lo que, en principio, lo ideal sería evitarlo, con alguna de las soluciones que ofrece la ciencia, como la congelación de ovocitos.

Sin embargo, a pesar de las dificultades, la realidad es que aún muchas mujeres consiguen ser madres hasta los 40 años, con o sin ayuda de la reproducción asistida.

El problema reside en que, en muchas ocasiones, el punto de partida es malo, algo que se podría evitar preguntando por la fertilidad en el momento en que menos interesa, la década de los 20.

Explica Hurtado de Mendoza que “estudios ecográficos” pueden permitir ver desde temprana edad el volumen del ovario y predecir de alguna forma la pérdida de reserva ovárica. “El recuento de los folículos antrales nos va a decir si es alta, moderada o baja”, añade.

No es la única prueba que indicaría a más de uno la necesidad de adelantar la visita de la cigüeña. Además, un simple análisis de sangre, permitirá predecir la fertilidad según los valores de sangre de ciertas hormonas. Las más importantes, explica Hurtado, la FSH, la LH y el 17 B estradiol.

Este experto opina que aún se está “en la edad de piedra” en lo que a predicción de la fertilidad se refiere, así que las posibilidades aumentarán aún más con los próximos años.

Quizás en un futuro, la primera visita al ginecólogo acabará con algo más que una recomendación del anticonceptivo más adecuado: una indicación de cuándo empezar a buscar niños, con o sin ayuda.

Ainhoa Iriberri

Fuente: El Mundo

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