Descenso de la fertilidad humana por culpa de ciertas sustancias contaminantes

Las parejas cuyos miembros tienen niveles corporales altos de bifenilos policlorados y otros compuestos contaminantes similares experimentan retrasos anómalos en lograr el embarazo, en comparación con otras parejas con niveles más bajos de estos contaminantes.

Ésta es la conclusión a la que se ha llegado en un estudio preliminar realizado por investigadores de los Institutos Nacionales de Salud, en Estados Unidos, y otras instituciones.

Los bifenilos policlorados son compuestos químicos que han sido usados como refrigerantes y lubricantes en equipamiento eléctrico. Pertenecen a una categoría de compuestos que en bastantes casos acaban estando presentes en suelos, agua y, lo más preocupante, en la propia cadena alimentaria.

Estas sustancias químicas no se descomponen con facilidad, y pueden perdurar en el entorno durante décadas. Algunos se acumulan en los tejidos grasos.

Se sabe que la exposición en niveles excesivos a éstas y otras sustancias contaminantes tiene varios efectos perjudiciales sobre la salud humana, pero sus efectos sobre la fertilidad humana y en definitiva las probabilidades de que una pareja logre el embarazo, no han sido estudiados en profundidad.

Para el estudio, el equipo de la epidemióloga Germaine Buck Louis, del Instituto Nacional Eunice Kennedy Shriver de Salud Infantil y Desarrollo Humano, uno de los Institutos Nacionales estadounidenses de Salud, trabajó con 501 parejas de 4 condados en Michigan, y 12 condados en Texas, de 2005 a 2009.

Los resultados obtenidos en el meticuloso análisis de datos sugieren que algunas de estas sustancias, si se acumulan lo suficiente en el organismo humano, pueden tener un papel relevante en la tardanza anómala para lograr un embarazo.

¿Cómo evitar tales compuestos en la medida de lo posible? Al respecto, la Dra. Buck Louis comenta que la gente puede limitar su exposición evitando la grasa de la carne y del pescado, y limitando el consumo de productos de origen animal.

Ella y sus colaboradores advierten, sin embargo, que no se puede descartar que algunos de los retardos anómalos para lograr un embarazo puedan deberse a la exposición a múltiples sustancias, y que esto necesitará ser confirmado por otros estudios.

En la investigación también han trabajado especialistas del Centro de Ciencias Médicas de la Universidad A&M de Texas en College Station, la Universidad Estatal de Ohio en Columbus, la Universidad Emory en Atlanta, y la empresa EMMES Corp., en Rockville, Maryland, todas estas entidades en Estados Unidos.

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Publicado en Noticias de la Ciencia

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