¿Debo pensar en la fertilidad de mi hijo con cáncer?

recen nacimientos de niños de probeta
recen nacimientos de niños de probeta

copia-de-ninos1La carga emocional de tener un hijo con cáncer es para muchos padres un sentimiento doloroso, de culpa y mucho desespero. Las opciones se limitan por su nivel social y se siente una incapacidad de no poder hacer mayor cosa que las recomendaciones médicas sobre un tratamiento que se basaba en el concepto de “curar a cualquier precio” y que ahora ha avanzado al “curar al menor costo posible”.

En la última década los tratamientos de niños con cáncer ha ido en aumento, pero desafortunadamente los fármacos y los tratamientos han ocasionado grandes daños a nivel fisiológico en el cuerpo de estos pequeños, hasta el punto de dañar sistemas vitales como el inmunológico, o como en esta revisión, sobre el sistema hipotálamo hipófisis, que es el encargado de la producción de hormonas responsables de una buena actividad de órganos como los testículos, quienes producen los espermatozoides, y obviamente sobre el sistema reproductor tanto de niñas como de niños, ocasionando graves problemas para su fertilidad después de curarse.

La Agencia Internacional de investigación sobre el Cáncer (UICC) reporta que cada año son diagnosticados 160,000 niños con cáncer por diversos tipos de tumores. Entre los más frecuentes se encuentran la leucemia (Cáncer de Glóbulos blancos) la cual deja al niño sin defensas para responder frente a cualquier patógeno, el linfoma (Cáncer de ganglios linfáticos), tumores cerebrales y Osteosarcoma (Cáncer de hueso). Estas estadísticas mundiales concuerdan con las reportadas por el ICAN en México. En los países occidentales se ha estimado que la probabilidad de desarrollar un cáncer antes de los 20 años varía según el sexo. Un recién nacido varón tiene 0.32% (1 de cada 300 aproximadamente) de desarrollar un cáncer y si es mujer el 0.3% (1 de cada 333).

Las causas de aparición del cáncer han aumentado de la mano con la producción de investigaciones específicas, el desarrollo de centros especializados y el dinero destinado al desarrollo de programas tanto para pacientes como para sobrevivientes. El cáncer es una enfermedad de causa multifactorial en donde se involucran factores genéticos y medioambientales, el aumento de la contaminación, el uso indiscriminado de pesticidas y los malos hábitos de vida como la mala alimentación son factores predisponentes al desarrollo de cualquier tipo de cáncer.

Los tratamientos contra el cáncer se dividen en dos, y su uso dependerá del tipo y del avance del cáncer: los directos como la Radioterapia, y los indirectos como la Quimioterapia, en donde se usan fármacos con múltiples efectos secundarios y que afectan tanto física como psicológicamente. Aún así, la supervivencia de pacientes es un hecho, tanto así que se estima que una persona de cada mil que llega a edad adulta es sobreviviente a un cáncer pediátrico.

Los sobrevivientes a cáncer pediátrico enfrentan varias dificultades después de su tratamiento: la reincidencia del cáncer, la mortalidad prematura por daños ocasionados a nivel neurológico y cardiovascular son algunas de las principales causas para su fallecimiento.

A largo plazo se estima que un 62% de supervivientes desarrolla una enfermedad crónica, y de un 35 – 37% desarrolla un evento que amenaza su vida. El otro 48% trata de sobrellevar traumas psicológicos y físicos, que aunque no ponen en riesgo su vida, sí repercuten en la salud normal de cualquier persona, como es el caso de los pacientes que desean ser padres.

Las estadísticas reportan que el 95% de los sobrevivientes tenía la intención de concebir, y de ellos solo el 35% realizo congelación espermática a tiempo, y el 90% hizo uso de alguna técnica de reproducción asistida, lo que conlleva que la atención se dirija a la preservación de células germinales para su posterior uso según lo decida el paciente.

El médico oncólogo deber tener la capacidad para comunicar los efectos adversos del tratamiento, y si este involucra o no la fertilidad. Si es así, deben explorarse medidas de conservación de gametos antes del tratamiento, ya que el daño a las gónadas es una consecuencia de la citotoxicidad de la quimioterapia y de la radiación o cirugía de órganos reproductores.

Si bien hay muchos efectos negativos sobre la posibilidad de tener un hijo, a largo plazo la posibilidad existe y es un evento de motivación psicológica frente a un evento desafortunado como es el cáncer en un niño. El acompañamiento psicológico es indispensable en estos casos, y preguntas frecuentes sobre la descendencia y riegos de la progenie son normales y muy comunes. Respecto a esto hay muchos estudios que se enfocan en la salud de los nacidos vivos de sobrevivientes, los cuales no muestran diferencias significativas en la aparición de enfermedades respecto a niños nacido de padres sin historial de cáncer.

A la fecha ningún estudio afirma un aumento de cáncer en la descendencia de sobrevivientes pediátricos, salvo los que tuvieron cáncer por causas de mutaciones en la línea germinal (Óvulos o Espermatozoides).

Hay muchas opciones para la preservación de la fertilidad de un niño con cáncer, y en el caso de los hombres variará de acuerdo a su edad. Si es prepúber la opción dependerá del tipo y la intensidad del tratamiento en una inhibición hormonal, la cual ocasionara una disminución en la producción de espermatozoides.

También existe la criopreservación de tejido testicular, posibilidad que se da por los avances en la investigación, en donde hay reportes de cultivo de células predecesoras a los espermatozoides, y que con técnicas de reproducción asistida tienen una posibilidad de poder generar un espermatozoide capaz de producir un embrión transferible, y así aumentar las posibilidades para la concepción.

En el caso de adolescentes que ya hayan alcanzado la pubertad, la congelación de semen es la opción más viable.

En las niñas la supresión hormonal está contraindicada por algunos autores, y la preservación de tejido ovárico, ya sea para criopreservación o para transposición de este a una zona de no radiación, está indicada y es viable. Cuando la paciente está en pubertad puede hacerse la criopreservación tanto de ovocitos como de embriones.

En conclusión, la criopreservación de gametos debe ser una medida preventiva para la conservación de la fertilidad de un paciente oncológico de cualquier edad. Los niños también tienen la posibilidad de sobrevivir a un tratamiento y hay centros de criopreservación que tienen entre sus servicios la capacidad de responder a las necesidades de un paciente oncológico.

El médico tratante debe tener la capacidad de remitir estos casos a centros de reproducción asistida especializados para que de manera conjunta, pueda el paciente tener un bien emocional y  la seguridad de que al terminar el largo proceso de curación, tendrá la posibilidad como todo ser humano de tener su propia descendencia y de tener la satisfacción de ser padre o madre de una manera sana y segura.

LYDA YULIANA PARRA FORERO

DEPARTAMENTO DE INVESTIGACION

CENTRO DE FERTILIDAD HUMANA EN MEXICO

investigacion@centrodefertilidad.com

En México el Centro de Fertilidad humana en México www.centrodefertilidad.com  realiza programas especiales para pacientes oncológicos. Para más información podría consultar estas páginas le servirán para conocer más sobre el tema y para tener una guía en el trato de pacientes oncológicos pediátricos como la de Confederación Internacional de Organizaciones de Padres de Cáncer Infantil www.icccpo.org/index.cfm y www.fertilehope.org

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