Cuando el deseo de ser padres apaga el deseo sexual

A veces, la búsqueda de un embarazo que no llega complica la sexualidad de la pareja. Alrededor del 12 % de los casos de infertilidad tiene como origen las disfunciones sexuales. Los especialistas explican por qué sucede y cómo resolverlo.

Cuando el embarazo deseado tarda en llegar, la sexualidad puede entrar en crisis. Y a partir de ese alejamiento, la pareja se resiente. Lo afirma la doctora Beatriz Literat, médica sexóloga clínica y ginecóloga de Halitus, centro de medicina reproductiva.

“Hay distintos motivos por los que una pareja que atraviesa la búsqueda de un embarazo, ya sea naturalmente o vía tratamientos de reproducción asistida, puede sentirse desanimada, triste e incluso culpabilizar a su compañero o compañera por el fracaso, provocando un enfriamiento de la relación”, explica. “También puede suceder que, equivocadamente, comiencen a mecanizarse, teniendo relaciones solamente en las fechas de probable concepción. Sin dudas, esto altera las relaciones sexuales”, continúa.

“Con anterioridad a los trastornos reproductivos, la sexualidad se enmarcaba en la intimidad de la pareja, espontánea y de manera placentera. Los métodos diagnósticos y sus resultados, como también los tratamientos médicos, suelen tener un impacto negativo en la actividad y en la vivencia de la sexualidad. La experiencia  gozosa se va transformando en una en exigencia al servicio de la reproducción. A esto sumamos el dolor emocional por la imposibilidad de lograr el embarazo como se esperaba, fácilmente, en el momento elegido”, explica por su parte la psicóloga Silvia Jadur, especializada en infertilidad.

Hablar de lo que sucede en la intimidad de la pareja frente a un tercero no siempre es fácil ni cómodo.  “Este aspecto generalmente no aparece, a veces ni en la consulta médica, ya que está presente el pudor de hablar sobre la disminución del interés sexual. Es difícil sentirse expuestos a la mirada de los médicos”, añade Jadur.

En la misma línea, el doctor Sergio Papier, director médico de Cegyr y actual presidente de Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMer), señala que la aparición de disfunciones sexuales en parejas con problemas de fertilidad es frecuente.”A veces, son previos y causa de infertilidad y a veces de ponen de manifiesto o se acentuan durante los tratamientos. Si bien la  mayoría son de causa psicólogica o emocional, se deben descartar las causas orgánicas”, afirma el especialista.

Aprender a sobrellevar las dificultades

Cuando una pareja consulta por la dificultad para lograr el embarazo, uno de los aspectos importantes del interrogatorio para arribar a un diagnóstico correcto es la información que puedan brindar acerca de su vida sexual.

“Existe aproximadamente un 12% de parejas que padecen infertilidad ocasionada por disfunciones sexuales, ya sea de la mujer o del varón, lo cual de algún modo obstaculiza una vida íntima regular y normal, afecta la posibilidad de embarazarse o crea situaciones que influyen en los aspectos relacionales”, suma la doctora Beatriz Literat.

Entre las disfunciones más frecuentes que conspiran contra la posibilidad de lograr el embarazo, están la dificultad por parte del varón de adaptarse a los días fértiles de su mujer, situación que los hace sentirse presionados porque ese día “deben” tener actividad sexual. “En muchos casos, las disfunciones eréctiles se dan sólo durante los días de ovulación de la mujer y no durante el resto del mes”, ejemplifica Literat.

Entre otras dificultades están la aneyaculación o la eyaculación demorada, que impide al varón liberar sus espermatozoides para lograr la concepción. En las mujeres, la dispaurenia (dolor en la penetración) o vaginismo (contracción involuntaria de los músculos vaginales que impide por completo la posibilidad del coito), son las más frecuentes.

“Muchas veces, existe el deseo consciente de tener hijos, pero inconscientemente hay temores no confesados, como por ejemplo la idea de tener un chico con alguna discapacidad, temor al embarazo o al parto. Otras temen perder la exclusividad que mantienen en la pareja sin hijos. Estas creencias muchas veces se manifiestan con disfunciones sexuales. Escuchando a algunas parejas en la consulta, descubrimos que se pelean justo en la fecha de la ovulación y así evitan las relaciones íntimas”, detalla la doctora Literat.

Los problemas de infertilidad, y también los tratamientos, afectan la relación de pareja, especialmente en el campo de la sexualidad. “El cuerpo que se investiga para descubrir por qué no funciona adecuadamente, el que recibe medicaciones, no puede en ocasiones ser el vehículo del deseo sexual, amoroso, tierno. Pierde su capacidad  erótica y sensual -dice Jadur-. Una de las cuestiones, entonces, es cómo aceptar y reconciliarse con este cuerpo y recuperar la comunicación, la sensualidad, el contacto cariñoso de piel con piel para calmar también la angustia de estos problemas”, aconseja.

Como para casi todos los problemas, siempre es posible encontrar la vuelta para resolverlo. “La mejor solución es la consulta sexológica, que permitirá a la pareja tomar conciencia de los autoboicots que se producen, a veces sin darse cuenta. Aunque concurra la mujer sola o el varón en primer lugar, se está dando un paso importante. Luego, junto con el profesional que forma parte del equipo de fertilidad, se irán creando las estrategias que permitan, en primer lugar, tomar conocimiento de sus dificultades para poder llegar a ser padres y, en segundo término, orientarlos para que puedan rapidamente poner fin a ese circulo vicioso,” concluye Literat.

Como última recomendación, Jadur enfatiza: “Para concretar un embarazo, es necesario mantener una sexualidad activa. Si se la disfruta plenamente después de un tiempo entre 6 a 12 meses y no hay embarazo, vale la consulta especializada pues estaremos ante una posible dificultad”.

Fuente y foto: Clarín

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Nueve + dieciocho =