Counseling en fertilidad o cómo planificar un embarazo

No quieren correr riesgos. A diferencia de las mujeres que en la última década postergaron la maternidad sin evaluar las consecuencias, ellas quieren programar todo en la vida. Por eso, con anticipación buscan una guía: quieren saber cuánto pueden esperar.

Pía (37) sentía que su reloj biológico avanzaba. Su mayor temor era que el tiempo para ser madre se estaba agotando, por eso la idea de poder conocer -de manera científica- cuántos años de fertilidad tenía por delante para llevar a cabo sus proyectos le pareció perfecta. Un amiga le había comentado acerca de un nuevo plan de “consejería en fertilidad” que estaban ofreciendo en un centro especializado y, tras meditarlo por un par de semanas, se decidió a concertar una cita. Niveles hormonales, su reserva ovárica y la cantidad de folículos, fueron algunos de los exámenes que le practicaron para determinar su “horizonte” de fertilidad en el corto y largo plazo. Todo estaba bien para ella. Podía ser madre sin ningún problema. Los especialistas le aseguraron que tenía varios años para concretar su opción de ser madre, pero si todavía quería esperar, tenía también la posibilidad de congelar óvulos hasta el momento que considerara más oportuno.

Se estima que el 30% de las consultas de mujeres en clínicas y centros especializados en fertilidad corresponde a mujeres que llegan buscando asesoría para “planificar sus embarazos”. Se trata de una tendencia que se está asentado en nuestro país. Ya no se trata sólo de retrasar la maternidad y el matrimonio buscando antes consolidar carreras profesionales, viajar o aprovechar al máximo la independencia de la juventud. Solas, con o sin pareja estable o recién casadas, llegan a consultar, porque -a diferencia de las mujeres que masivamente durante la última década postergaron su proyecto de familia sin dimensionar las consecuencias- ellas no quieren correr riesgos. Y asumen el control.

Programar la vida

“Son mujeres que han planificado todo en la vida: programan los estudios, los viajes, el desarrollo profesional y hasta dónde vivir, pero les queda pendiente la vida reproductiva”, explica Isabel Margarita Pacheco, matrona especialista en consejería. Fernanda (36) es un claro ejemplo. Se casó en marzo y tras elegir muebles, la cocina, decorar la casa e instalarse con su marido, su siguiente paso fue acudir a la consejería en maternidad. “Yo soy súper planificada. Recién terminé un magíster y decidí no tener hijos pronto, porque me gusta tener todo bajo control”, cuenta Fernanda.

En la consulta descartaron cualquier problema, de manera que ahora con su marido analizarán la fecha más oportuna para ser padres. Según cuenta el doctor Carlos Troncoso, director de la Clínica IVI, como promedio, la intención de las mujeres que consultan es tener hijos no antes de dos años. Y si bien muchas acuden con sus maridos, asegura que el grueso llega sola. Paula (32) es una de ellas. Con una vida llena de actividades, proyectos y cursando actualmente un magíster en Administración de Empresas, dice que todavía le queda mucho por hacer antes de formar una familia. Que decidió consultar porque muchos en su grupo de amigos ya tienen hijos, pero hasta ahora ella no se había preocupado de que su reloj biológico se ajustara con el estilo de vida que eligió, con su opción de postergar la familia hasta sentir que ha concretado todos sus sueños como profesional independiente.

¿Congela sus óvulos?

La consejería comenzó hace una década como orientación para pacientes con cáncer. Pero desde hace casi cinco años, el interés de mujeres sanas y en sus treintas comenzó a crecer y manifestarse en las consultas. Tanto, que varias clínicas ya cuentan con programas oficiales dirigidas a ellas. Y una de las opciones que se conversan en estas instancias es la posibilidad de congelar óvulos. Y una de las que más atrae a estas mujeres. Fue lo que le ocurrió a Marcela (30). Cuando llegó a la consulta con su marido no tenía planes para ser madre sino hasta dentro de unos cinco años sin embargo, un inesperado diagnóstico la obligaría a cambiar de manera drástica sus planes. O se embarazaba pronto o después sería casi imposible. Los expertos le ofrecieron dos opcines: operarse o congelar sus óvulos. “Me incliné por la segunda”, recuerda.

Reinaldo González, ginecólogo del Centro de Fertilidad Las Bellotas, señala que la técnica podría ser útil en especial para las mujeres menores de 35, ya que la llamada “reserva ovárica” va disminuyendo con la edad. “Pero la principal sugerencia es tener hijos antes de los 38 años”, aconseja el especialista. Luis Cruzat, ginecólogo de Clínica Indisa, agrega que los altos índices de obesidad en la población y resistencia a la insulina también inciden en que más mujeres puedan necesitar recurrir a una opción como ésta cuando han tomado como opción la postergación de la maternidad.

Loreto (sicóloga, 38 años) es otro caso que muestra cómo las mujeres que han postergado el ser madres consideran cada vez más la idea de congelar sus óvulos. Todavía soltera, el año pasado se decidió a consultar para ver sus opciones. Los exámenes mostraron que todo estaba bien, de manera que no lo pensó dos veces y se decidió a congelar óvulos para cuando llegue el momento.

Eduardo Sepúlveda, ginecólogo de Clínica Las Condes, explica que se trata de un cambio radical, un nuevo escenario que se ha instalado en la medida, que la maternidad ya no es sólo una opción de juventud. Si hace más de cinco años las consultas que recibían eran solamente para verificar si estaban embarazadas o para ser guiadas hasta el parto, hoy los ginecólogos estiman que un tercio de consultas corresponde a planificación de embarazos. Un fenómeno que los especialistas prevén que irá en aumento.

Publicado en Diario La Tercera

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