Congelar óvulos a los 30 para ser madre a los 40

  • Las técnicas de reproducción asistida permiten la vitrificación por motivos sociales
  • No existen datos oficiales en España de cuántas mujeres lo han hecho hasta ahora

Ainhoa Iriberri | Madrid

Actualizado lunes 16/07/2012 11:04 horas

Una mujer de 40 años puede ser madre primeriza a los 30. Al menos, así lo experimenta su organismo si decide congelar previamente sus óvulos y retrasar la maternidad por motivos sociales, la indicación más reciente de las técnicas de reproducción asistida (TRA) y la que destierra del vocabulario la anticuada y machista expresión ‘se te pasa el arroz’.

Como suele suceder en España con numerosos indicadores de salud, no hay datos sobre el número de mujeres que han congelado sus ovocitos por motivos sociales; es decir, porque consideraban que querían tener hijos en un futuro pero no querían depender de la edad biológica para hacerlo. Los únicos datos son los que ofrece la Sociedad Española de Fertilidad que tienen dos pegas: en primer lugar, sólo recogen las cifras de las clínicas que voluntariamente quieren aportarlas y, en segundo, no siempre distingue entre las razones por las que se hace la vitrificación.

Hasta hace relativamente poco, el motivo más común para congelar óvulos era la indicación médica, mujeres que iban a someterse a un tratamiento (normalmente de cáncer) y que preservaban sus ovocitos por si su fertilidad quedaba comprometida. Así, los datos del último registro de la SEF (referidos a 2009, sólo tres años después de que se autorizara esta indicación) sólo hablan de 65 mujeres que se han criopreservado la fertilidad por motivos sociales, una cifra que se presupone muy debajo de la actual.

La directora médica de la clínica EUGIN de Barcelona, Valérie Vernaeve, explica que, sólo en su centro se han realizado 50 ciclos de estimulación ovárica con este fin en 2011. Teniendo en cuenta que el procedimiento se ofrece en numerosos centros de reproducción asistida (el Grupo de Trabajo de Preservación de la Fertilidad de la SEF ha diseñado un mapa para localizarlos en territorio nacional) es evidente que la cifra ha de ser mayor. “Las visitas a nuestra web se han multiplicado por tres desde que ofrecemos esta alternativa”, señala Vernaeve como otro ejemplo del interés creciente por esta práctica.

La decisión de criopreservar la fertilidad va más allá de querer retrasar voluntariamente la maternidad. Requiere de un tratamiento farmacológico, la estimulación ovárica, que consiste en la administración de hormonas, normalmente, por vía subcutánea durante 12 días.

Una vez que se forman los ovocitos, deben extraerse de la mujer mediante una punción ovárica, un procedimiento que, aunque mínimamente invasivo, implica la utilización de anestesia local y sus riesgos asociados. Según la SEF, “el número de gestaciones y recién nacidos es aún insuficiente para evaluar si el procedimiento se asocia a riesgos específicos”, pero los resultados son sin duda prometedores.

Vernaeve subraya, al igual que la SEF, que las tasas de supervivencia de estos son similares a las de los oocitos frescos y llegan casi al 90%. La tasa de fecundación in vitro, explica esta experta, ronda el 75% y las tasas de éxito pueden al 48% “si los embriones son de buena calidad”.

Los motivos que aducen sus pacientes para preservar su fertilidad son “esperar a una mejor situación económica y, en menor medida, la ausencia de pareja”. La especialista belga señala que, aunque al principio solo acudían “mujeres cercanas a los 40”, la edad está disminuyendo poco a poco.

Porque ¿cuál es la edad recomendable para vitrificar los ovocitos? La SEF afirma en un documento de su Grupo de Trabajo de Preservación de la Fertilidad: “Se aconseja realizar la preservación de la fertilidad cuando todavía existe una adecuada reserva ovocitaria, generalmente antes de los 35-38 años”. Sin embargo, la sociedad médica deja la puerta abierta a hacerla más tarde: “La decisión de la preservación de la fertilidad a edades superiores será evaluada por el facultativo, siempre informando a la paciente que las tasas de embarazo están directamente relacionadas con la edad, valoración de la reserva ovárica en el momento de la consulta y las variaciones individuales que hay en cada caso”.

La directora médica de la clínica EUGIN se muestra de acuerdo con estos límites de edad y resalta que nunca se ha de vitrificar ovocitos de mujeres cuyos óvulos frescos no se utilizarían para una fecundación in vitro (FIV).

Según esta experta, el precio de la preservación de ovocitos ronda los 4.000 euros, cifra que se desglosa en los siguientes conceptos: el coste de un ciclo de criopreservación es de 2815€, cifra a la que hay que sumar entre 800 y 1200 euros de la medicación y a la que se puede añadir los 120 euros de las pruebas diagnósticas iniciales. Además, la paciente habrá de pagar 400 euros al año por mantener los ovocitos vitrificados, aunque si decide intentar ser madre en el año siguiente al proceso no tendrá que pagar nada: la conservación los 12 primeros meses es gratuita.

Por supuesto, cuando la mujer se decida a utilizar los ovocitos vitrificados tendrá que pagar el coste de la fecundación in vitro, que puede alcanzar los 2.000 euros.

Se considera que, para que haya más posibilidades de éxito, el número de ovocitos que se deberían obtener tendría que superar los 9. Por esta razón, cuando esto no se consigue las clínicas ofrecen repetir el proceso por un precio menor, en el caso de EUGIN de 1.900 euros.

¿Y existe un límite para ‘engañar’ al organismo e implantarse los embriones fruto de unos ovocitos más jóvenes que los reales? Vernaeve habla de entre los 45 y 50 años como edad tope, aunque la Ley no dice nada al respecto.

Fuente El Mundo

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