Claves para la detección precoz del cáncer de ovario

El cáncer de ovario es la primera causa de muerte por cáncer ginecológico y el quinto tipo de cáncer en orden de incidencia, después del cáncer de mama, colorrectal, de endometrio y de pulmón; cobrando la vida de más de 140,000 mujeres en todo el mundo.

La ausencia de síntomas específicos al inicio de la patología y la dificultad para identificarlos causan un diagnóstico tardío, además de la falta de métodos de detección precoces y eficaces. Sin embargo, es posible detectar el cáncer de ovario a tiempo si se identifican los posibles indicios de esta patología.

Algunos de los síntomas más comunes, como son la hinchazón abdominal, la falta de apetito, dolor pélvico o abdominal y las sensaciones de saciedad o cansancio; si una mujer presenta uno o vario de estos síntomas durante más de tres semanas, debe acudir al médico.

Entre los factores de riesgo se encuentran: la historia familiar, ya que entre un 25 y 20% de los casos de cáncer de ovario tienen un factor genético; se ha detectado una mayor incidencia de cáncer de ovario entre mujeres con índice de grasa corporal al considerado saludable; el tabaquismo también incrementa las posibilidades de desarrollar cáncer de ovario; La mayor parte de los casos de cáncer de ovario se presentan en mujeres de entre 50 y 70 años, por lo que se recomienda extremar precauciones a partir de los 50 años.

El elevado número de casos detectados en una fase avanzada se debe a la falta de síntomas al principio de la enfermedad o a que no se les da importancia, otras veces se confunden con problemas gastrointestinales.

Tratamientos: La cirugía citorreducción completa, que se aplica en casos donde el tumor se ha propagado ampliamente a través del abdomen, consiste en extraer mediante una cirugía la mayor cantidad de tumor que sea posible, para reducirlo a un tamaño microscópico (menor a 1 centímetro); La quimioterapia intraperitoneal resulta efectiva cuando una paciente se ha sometido a una cirugía de citorreducción, ya que el tumor residual es mucho más sensible al tratamiento ya que existe menor presencia de clones tumorales quimiorresistentes; Los agentes biológicos contribuyen a mejorar el control y pronóstico de la paciente, en primer lugar las terapias angiogénicas que son útiles desde la primera línea hasta la recaída de la enfermedad y en segundo lugar la reciente incorporación de inhibidores PARP (inhibidores farmacológicos de la enzima poli ADP ribosa polimerasa) en pacientes que han sufrido una recaída, así como en pacientes portadoras de una mutación en el gen BRCA, que está presente en la mayoría de los tumores hereditarios de ovario.

Fuente: dmedicina.com

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

5 + siete =