Calidad de vida de los padres influye en el ADN de sus hijos, y hasta sus nietos

Calidad de vida de los padres influye en el ADN de sus hijos, y hasta sus nietos
Calidad de vida de los padres influye en el ADN de sus hijos, y hasta sus nietos

Por primera vez, los científicos han descubierto un mecanismo en humanos que podría explicar cómo sus opciones de estilo de vida pueden afectar a sus hijos e inclusive tener consecuencias en los genes de sus nietos.

La evidencia sugiere que los factores ambientales como el tabaquismo, la dieta y el estrés, pueden dejar su huella en los genes de sus hijos y sus nietos. Por ejemplo, las niñas que nacen de mujeres holandesas que estaban embarazadas durante la época de hambruna, al final de la Segunda Guerra Mundial, tuvieron el doble de riesgo habitual de desarrollar esquizofrenia.  Del mismo modo, los ratones machos que experimentan estrés los primeros años de vida dan lugar a dos generaciones de descendientes que han aumentado la depresión y la ansiedad, a pesar de haber sido criado en un ambiente de cuidado.

Esto ha desconcertado a muchos genetistas, ya que la información genética contenida en el esperma y los óvulos no se supone que son afectados por el medio ambiente, un principio que se llamó la barrera August Weismann.

Pero también se sabe que la actividad de nuestros propios genes puede ser cambiado por el medio ambiente, a través de mecanismos epigenéticos.  Estos trabajan normalmente girando un gen o desactivar añadiendo o restando un grupo metilo o a partir de su ADN. Estos grupos metilo pueden inactivar genes haciendo su ADN “acurrucarse”, por lo que las enzimas no pueden acceder al gen y leer sus instrucciones.

Tales mecanismos epigenéticos son altos en la lista de “sospechosos” a la hora de explicar cómo los factores ambientales que afectan a los padres más tarde pueden influir en sus hijos, como en el estudio holandés de la Segunda Guerra Mundial, pero ¿podrían ser transmitidos ​​estos cambios epigenéticos a las generaciones futuras? Es un misterio. Aunque no existe evidencia de ratones que estos cambios pueden ser heredados, la genética clásica dice esto no debería ser posible porque las marcas epigenéticas en los espermatozoides y los óvulos se limpian después de la fecundación. Pero ahora, por primera vez, los investigadores han observado algunos genes humanos evadir este proceso de limpieza.

Escapando de los genes

El investigador Azim Surani  de la Universidad de Cambridge y sus colegas han demostrado que algunos genes en el desarrollo del feto escapan el mecanismo de limpieza.

El equipo de Surani analizó los patrones de metilación en un tipo de células del feto que posteriormente se forma con  esperma o los óvulos de un feto. Es de esperar que estas células se han limpiado cuando el epigenoma del feto se restableció en la etapa embrionaria temprana. “Sin embargo, alrededor de 2 a 5 por ciento de la metilación en todo el genoma escapó esta reprogramación”, dice Surani.

Cualquier metilación en estas áreas del genoma podría, por tanto, afectar las futuras generaciones – y podría proporcionar la clave que falta para saber cómo una persona puede pasar en los cambios hereditarios causados ​​por su entorno para sus hijos y nietos.

La esquizofrenia y la obesidad

Debido a que esta es sólo una pequeña parte del genoma, dice Surani los cambios epigenéticos causados ​​por el medio ambiente son muy poco probable que afecten las generaciones futuras, sino que puede haber una pequeña ventana de oportunidad para que algunos de ellos puedan ser transmitidos.

Una mirada más de cerca a estos “genes fugados” mostró que eran en su mayoría los genes implicados en condiciones cerebrales como el trastorno bipolar y la esquizofrenia, así como los genes implicados en los trastornos metabólicos como la obesidad.

Surani dice que él es cauteloso al sacar conclusiones, aún más en cuanto a si o no estos tienen alguna importancia funcional para la salud de las generaciones futuras hasta que descubran más sobre cómo estos genes se las arreglan para evadir la reprogramación y por qué ocurre esto.

Marcus Pembrey, profesor emérito de  genética de pediatría en el Instituto de Salud Infantil del University College de Londres, dice que los “fugados” son muy intrigantes. Aunque hay un largo camino por recorrer en nuestra comprensión de los efectos transgeneracionales, “Creo que podemos decir que la barrera de August Weismann ha sido bien y verdaderamente incumplido”, dice.

Fuente: newscientist.com

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

4 + siete =