Cada año hay 16.000 nuevos casos de parejas con problemas de fertilidad

Foto: FUNDACIÓ PUIGVERT/CEDIDA

Cada año hay 16.000 nuevos casos de parejas con problemas de fertilidad, entre los motivos se encuentra el retraso en la maternidad, un estilo de vida poco saludable y factores ambientales. Esta situación, explica la doctora Victoria Verdú, coordinadora de Ginecología en la Clínica Ginefiv, ha provocado un aumento de los embarazos mediante técnicas de reproducción asistida en los últimos años.

“Hay un incremento en la edad de primera consulta, hasta un 52% de las mujeres que van a la clínica tienen más de 36 años; también hemos notado un incremento en las mujeres solteras que acuden a la clínica y deciden afrontar la maternidad ellas solas; además, hemos observado que muchas mujeres que vitrifican los óvulos para preservarlos”, explica en una entrevista a Europa Press.

Hasta un 3,1 por ciento de las mujeres fértiles españolas se ha quedado embarazada gracias a las técnicas de reproducción asistida y el número de tratamientos con donación de óvulos está incrementándose en los últimos años, según ha quedado patente en las jornadas ‘Temas Actuales de Reproducción Asistida‘, organizadas por la Fundación Ginefiv y el Hospital Santa Cristina en el marco del X Curso de Doctorado de las Universidades de Alcalá de Henares y Autónoma de Madrid.

Además, una de cada diez mujeres ve reducida su fecundidad a la edad de 32 años debido al envejecimiento ovárico y los factores ambientales, autoinmunes y genéticos que disminuyen la reserva ovárica, por este motivo la experta recomienda conocer el diagnóstico de la reserva ovárica y predecir su respuesta.

“Las mujeres nacemos con una gran cantidad de óvulos y ovularemos uno cada mes, pero debemos tener en cuenta que muchos no serán ovulados y a lo largo del proceso de envejecimiento ovárico empeorará su calidad”, señala.

Por tanto, con el fin de saber si es posible esperar más tiempo para ser madre, es fundamental conocer el estado de los óvulos. Para ello, se deberá analizar la reserva ovárica, es decir, la capacidad funcional de los ovarios, así como el número y la calidad de los ovocitos. Los avances en la medicina reproductiva y la tecnología han permitido que, a día de hoy, se pueda conocer de manera más sencilla a través del recuento de folículos antrales (RFA) y de la hormona antimülliana (AMH), dos marcadores complementarios que ofrecen información muy precisa sobre las expectativas reproductivas.

“Haya que concienciar de la necesidad de hacer una revisión preventiva, ya que podemos captar detalles que nos alertan de que una mujer aunque sea joven podría tener un envejecimiento ovárico de forma precoz”, añade.

Para esta experta se necesario, por tanto, que se incluyan estas pruebas en las revisiones anuales ginecológicas, ya que “así, podrá tomar medidas para decidir si ser madre o aplazar ese momento a través de un tratamiento de vitrificación de ovocitos para esperar el momento que considere adecuado y someterse a un tratamiento de reproducción asistida para conseguir el embarazo”.

FACTORES AMBIENTALES

Durante este encuentro se ha destacado que algunos factores ambientales, como ciertas sustancias químicas que están presentes en insecticidas, metales y plásticos, o incluso las ondas electromagnéticas que desprenden algunos dispositivos electrónicos, que influyen negativamente sobre la fertilidad femenina.

“Existen múltiples sustancias que pueden actuar como disruptores endocrinos, entre ellas estos metales pesados o los pesticidas, que pueden actuar como hormonas femeninas o pseudo-estrógenos que bloquean su acción y suplantar a las hormonas naturales. Éstos pueden afectar al desarrollo puberal, a la regularidad de la menstruación, al desarrollo folicular, así como producir una disminución de la reserva ovárica, hechos que pueden llegar a causar infertilidad”, confirma Verdú.

Además, el tabaco continúa siendo otro de los principales factores que ponen en riesgo la capacidad de fertilidad de las mujeres. Aunque la prevalencia del tabaquismo ha disminuido, todavía un 30 por ciento de mujeres en edades reproductiva son fumadoras. Sin embargo, muchas de éstas no son plenamente conscientes de que, añade, “fumar puede provocar en la mujer una disminución de la calidad ovocitaria, un aumento de las anomalías cromosómicas, así como un incremento de los casos de menopausia precoz”.

Madrid / Europa Press

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