“Bebés de diseño”: ¿hasta dónde es posible incidir sobre el futuro de un hijo?

Pero este ritmo de avances, y las soluciones que se logran a partir de la invención de la Fertilización In Vitro (FIV) a situaciones que hasta hace algunos años eran imposibles de resolver, a veces puede generar cierto temor por tratarse de la intervención humana sobre un proceso natural como el de la concepción, aunque ésta no se dé siempre en forma “natural” y deba ser justamente apoyada por ciertos procedimientos.

La medicina en general evolucionó a pasos agigantados en los últimos años en todo el mundo, pero quizá el área de la fertilidad es una de las que arrojó avances y descubrimientos más importantes e impactantes.

Pero este ritmo de avances, y las soluciones que se logran a partir de la invención de la Fertilización In Vitro (FIV) a situaciones que hasta hace algunos años eran imposibles de resolver, a veces puede generar cierto temor por tratarse de la intervención humana sobre un proceso natural como el de la concepción, aunque ésta no se dé siempre en forma “natural” y deba ser justamente apoyada por ciertos procedimientos.

“Muchas veces se utilizan expresiones que pueden generar temor y confusión, como por ejemplo hablar de ‘bebés de diseño’, cuando en realidad éste es un rótulo que se utiliza a menudo erróneamente para definir sólo a la selección embrionaria en base al contenido genético. En todas palabras, por más rótulos que utilicemos, la medicina orientada a la fertilidad tiene un solo fin: ayudar a concebir”. Así planteó su postura inicial sobre el tema el especialista en ginecología, obstetricia y medicina reproductiva Fernando Beltramone (MP 22.205 – ME 9.064), miembro del staff del Servicio de Tocoginecología de Clínica Privada Gallia.

“Y cuando hablamos de ‘bebés de diseño’ no hablamos de la posibilidad humana de intervenir sobre los rasgos que tendrá nuestro hijo por venir; simplemente estamos hablando de la posibilidad que nos dan las nuevas técnicas de fertilización de que la concepción se dé a partir de embriones sanos, y no de aquellos que pueden resultar en interrupciones tempranas del embarazo o puedan transmitir a los hijos una enfermedad de los padres que es prevenible”, puntualizó el especialista, quien, en el marco del Mes del Cuidado de la Fertilidad, aclaró algunos puntos polémicos de un tema siempre delicado.

1- Existen embriones sanos y embriones “defectuosos”

“Las chances de que un embrión se implante o no dependen fundamentalmente de su contenido genético. En otras palabras, los embriones de características normales tienen sustancialmente más chances de implantarse en el útero”.

“Hoy sabemos que la mayoría de los embriones que se logran al realizar un procedimiento de FIV/ICSI son genéticamente anormales. Ésa es la principal razón por la que los porcentajes de éxito no son del 100%, debiéndose la paciente a veces someterse a más de un intento fallido, lo cual acrecienta el estrés y genera un impacto psicológico negativo, que es lo que siempre buscamos evitar”, destacó.

2- Los embriones defectuosos pueden generar abortos espontáneos

“Esto es correcto. Cuando los embriones defectuosos logran implantarse (muchas veces lo hacen), se suele generar un aborto espontáneo. La misma naturaleza es tan sabia, que al detectar que el embrión no es normal lo ‘desimplanta’ prematuramente y evita la evolución de un embarazo anormal”.

3- ¿Es posible seleccionar los embriones sanos?

“Sí, y es la buena noticia. Los tratamientos actuales evolucionaron tanto que lograron una solución muy efectiva para este problema -explicó Beltramone-. Para ser claros, no es que un tratamiento tenga la capacidad de ‘reparar’ un embrión defectuoso, pero sí puede detectar los embriones normales y anormales”.

“Entre las muchas técnicas disponibles para mejorar las chances de que la fecundación se lleve a cabo a través de un embrión sano, existe lo que se llama Screening Genético Preimplantacional (PGS). Éste se aplica precisamente sobre los embriones antes de que estos sean transferidos a la mujer.

El PGS está ganando cada vez mayor importancia a nivel mundial”, detalló el especialista, quien aclaró que “anteriormente todo este procedimiento se realizaba a través de técnicas muy poco efectivas (FISH), que permitían estudiar sólo 7 a 9 cromosomas; posteriormente, aparecieron las técnicas modernas que nos permiten estudiar todos los cromosomas (a-CGH y la más nueva, NGS)”.

Y amplió: “El PGS consiste en cultivar los embriones logrados con FIV/ICSI hasta blastocisto (día 5), y extraer 4 o 5 células del trofoblasto (futura placenta, la masa embrionaria no se toca). Luego, los embriones se congelan hasta tener el resultado y luego los embriones normales se transfieren dentro del útero, de a 1 por vez. Cabe aclarar que existen muchas enfermedades genéticas (un gen alterado) con cromosomas normales, y las mismas no se pueden prevenir con PGS”.

4- ¿Es posible evitar el traspaso de enfermedades de padres a hijos?

“Sí, es posible. Si vamos un poco más lejos, existe una técnica llamada PGD (Diagnóstico Genético Preimplantacional) que se realiza cuando se sabe que el padre o la madre son portadores de una enfermedad o anomalía genética que no se desea transmitir. En estos casos se diseña una sonda que es un ‘molde’ del gen anormal, y se lo compara con los genes de los embriones obtenidos, para detectar los que no poseen la enfermedad. El procedimiento es similar, pero permite saber qué embriones no tienen esa enfermedad para transferirlos”.

En otras palabras: existen personas que poseen problemas genéticos graves que no desean transmitir a sus hijos; para esto, aunque no tienen infertilidad, deberán hacer un FIV, obtener embriones, biopsiarlos, y detectar los no afectados.

Beltramone destacó que “recientemente se instauró el PGS/PGD (o doble plataforma), que es al mismo tiempo conocer los embriones que no tengan determinada enfermedad, y además tengan cromosomas normales”.

5- ¿Es posible intervenir sobre el ADN?

“Hoy se están desarrollando también técnicas de edición de ADN (reparar el ADN dañado), mediante un procedimiento llamado Crispr/Cas9. Esto recién está comenzando, pero abre la puerta a poder solucionar problemas genéticos de embriones antes de transferirlos, editando y modificando los genes anormales -explicó-. Esta última técnica sería realmente la que se dedicará a ‘diseño’ de ADN para solucionar patologías antes de nacer”.

¿En qué influye todo esto? Actualmente se transfieren embriones de “buena calidad” de acuerdo a su morfología, sin poder saber su contenido genético. En un futuro, es altamente probable que el PGS se incluya como rutina en estos tratamientos, minimizando los ciclos con malos resultados.

 

Fuente: radiohrn.hn

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