Adopción en Argentina: “Nuestro derecho a ser padres”

Por Osvaldo Pepe

08/01/12 – 00:26

Necesitamos a alguien que nos escuche. Nos conocimos hace 8 años y de inmediato supimos lo que queríamos: formar una familia. Proyectamos y construimos con mucho sacrificio y con nuestras propias manos una casa a la medida de nuestros sueños. Lo primordial antes que nada, dos habitaciones amplias que albergarían a nuestros futuros hijos.

El tiempo fue pasando y el destino se nos hizo esquivo, lo que la naturaleza no nos dio, lo tuvimos que buscar en la ciencia: tres tratamientos de fertilidad, desde el más básico hasta llegar a una ovodonación. Cada fracaso significaba un duro golpe anímico y económico. Así fue que empezamos a pensar en adoptar. Creímos que iniciando los trámites tendríamos una solución a nuestro dilema de vida. Grande fue nuestra sorpresa cuando al poco tiempo de haber encarado este camino, de la propia jueza escuchamos que el sistema tenía una demora aproximada de cinco años.

Tenemos 46 años, y hace tres que esperamos un llamado del juzgado. Sabemos que los hogares están abarrotados de niños, pero los intereses creados, recibiendo subsidios por cada chico que albergan, hacen que los niños que están en estado de adopción no es conveniente entregarlos para no perder la “ayuda” del Estado: así se convierten en adolescentes y se les escapa la niñez, sin tener la contención y el amor de una familia.

Por consejo de uno de los jueces emprendimos nuestra propia búsqueda de un niño, niña o madre embarazada que quisiera dar a su hijo en adopción, todo en forma legal. Y nos pusimos a recorrer el interior del país, inscribiéndonos en juzgados, recorriendo 3.800 kilómetros en diez días. Recorriendo hospitales, salas de primeros auxilios, escuelas, colonias, aldeas, gente común. Lugares que están muy lejanos a nuestra imaginación, viendo situaciones sociales espeluznantes. Enterándonos de casos de abandono, de hambre; de violaciones, de profesionales que se aprovechan de la desesperación y arman de esto un negocio ilegal.

Lamentablemente, el sistema está armado para que sólo consigan resultados la gente que tiene contactos (llámese políticos o empresariales) y no para el ciudadano común. No es para cualquiera el alquiler de vientres, nombrado en este momento con cierta liviandad como si fuese una solución al problema. Poniendo como ejemplo a familias constituidas fuera de los códigos normales de una mamá y un papá.

La gente como nosotros, casados, trabajadores, gente que logra todo mediante un sacrificio, tiene que inscribirse en un registro al que llaman único. Allí, aparentemente se vuelcan los datos de las personas con fines de adopción. Se supone que hay muchas provincias adheridas al sistema, cosa que puede estar en las intenciones de algún funcionario. Pero en la práctica comprobamos que no es así, ya que dentro de una misma provincia se utilizan distintos criterios entre juzgados.

Tenemos que esperar años con la incertidumbre de saber si en algún momento prosperará nuestro derecho a ser padres.
Estamos en un punto en que nos encontramos desamparados, sin encontrar una respuesta de los responsables de dictaminar si en algún momento vamos a poder tener un hijo. Como ya hemos comentado, el tiempo nos complica. Tenemos 46 años y nuestro hermoso deseo es ser padres y no abuelos.

Nancy Falcón/Mario Tagliavini
noclaf-@hotmail.com

El comentario

Sueño sin voluntad política

Hay unas 17 mil parejas que tienen el mismo deseo que desvela a Nancy y a Mario. En el arranque del año legislativo anterior el Gobierno había dicho que la ley de adopción sería una prioridad de gestión. Y que enviaría un proyecto propio. Terminó un mandato y comenzó otro. Los legisladores oficialistas estuvieron más ocupados en otros proyectos. El vacío legal sigue generando frustraciones y mucha tristeza.

Publicado en Clarín

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